Pistole NY, obra del checo David Černý. Artbanka Musem of Young Art (AMoYA). Praga. República Checa. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Desde el aposento oscuro que me cobija, aun acompañado creo estar en soledad.
He sido creado en la factoría que sirve de sustento a unos pocos junto a millones de cuerpos; hemos sido fabricados cual clones; solo tenemos una finalidad… La espero con impaciencia. Y si me sincero, confesaré al silencio que -aun intuyéndola- la desconozco.
Apartado en la esquina, arrinconado en el cajón, y apilado como estoy, siento lo mismo que el esclavo que sueña con la libertad. Yo, en concreto, vivo y sueño con ser libre.
Los rayos de sol que se cuelan por las rendijas del techo hacen que ansíe, si cabe más todavía, que llegue la noche.
A oscuras, me dispararé puesto que he nacido solo para ello. Y es por ello que vivo muerto en vida mientras espero el crucial momento… Donde ascenderé finalmente hacia las estrellas.
A lo largo de los días, las horas han pasado demasiado lentas. Ahora los ruidos invaden el espacio.
Mi cuerpo, alargado y consistente, nunca ha significado nada… Sin embargo, a las doce en punto de esta madrugada, te demostraré a ti y al resto del público lo que soy capaz de hacer.
No sé cuán corta o larga ha sido mi existencia. Porque los tiempos que marcan los relojes de mi vida jamás estuvieron realmente en marcha.
Y nada ha significado tanto para mí como este presente. Hoy, ahora.
Con la cabeza alzada diviso el firmamento. Voy hacia ti. Espérame en el cielo, por favor. Un segundo, un disparo y ¡Pum! Esta noche todas las estrellas me abrazarán y seré feliz.
Mi espectáculo asusta a algunos; a otros les pasa desapercibido; otros se asombran, otros no lo comprenden. He causado muchas impresiones, muchos sentimientos; pero alguien se ha preguntado: ¿qué puede estar sintiendo él?
No tengas lástima por el que estalla tras ser disparado. Si eres capaz de disfrutar del mágico instante… Allí, arriba, los sonidos y el juego de luces decoran un mundo que, a veces, es aburrido e inapropiado.
Cuando me disparo me transformo en velocidad, en fuego. Mi cuerpo sale despedido y al instante se despedaza en mil pedazos. Usa tu imaginación y verás formas imperfectas que simulan dientes de león o coloridas medusas.
Pero si la fantasía no habita en ti solo verás caer telas de araña grises y restos de alas rotas de murciélagos tristes.
No sientas pena por mí. Mi vida ha terminado tal y como debía ser. Estaba destinado a esto porque yo: soy y fui, y siempre seré en tu recuerdo un cohete artificial.