Si mañana tengo que dejar de comer aquello que más me gusta porque a ti te lo han prohibido, dejaré de comerlo.

 

Si tengo que dejar de hacer algo que me encanta hacer porque tú no puedes hacerlo, renunciaré a ello.

 

Si algún día, por las circunstancias que sean, pierdes el cabello o el pelo, me rasuraré la cabeza y el cuerpo.

Porque quizá me encante comer eso tan rico o tomar el sol (por poner un claro ejemplo) o verme con melena… Pero tú me gustas mucho más. Y si tú no estás… Todo lo demás, sobra.