Pintura en una calle de Medina del Campo. Valladolid. Castilla y León. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Primera cosa:
-Si ese toro enamorado de la luna se llega a enterar que el mayoral le puso de nombre Campanero, doy fe yo que le hubiera faltado tiempo “pa” mandarle a cagar al campo (o a la mierda, dicho en cristiano).

Segunda cosa:
-En el confinamiento (culpa del COVID-19), al entrar en la fase 2, se reabren las corridas de toros. Eso sí, el toro reaparece con mascarilla y guantes.

Tercera cosa:
-El torito guapo al que canta el Fary es un toro pornográfico… ¿Acaso no os habéis dado cuenta?
Y además es más simple que el mecanismo de un chupete. Porque vamos a ver: ¿dónde está la gracia en tener botines y no ir descalzo?
Lo complicado de lo “componio” sería ponerse los calcetines con los zapatos “ponios”.

Cuarta cosa:
-Si a los toreros se les llena la boca de decir que aman a los toros ¿Por qué van luego y les matan en las corridas? Me lo expliquen a mí, por favor.

Quinta cosa:
-Dicen que el toro es un animal “nasio pa mata”. Y digo yo una cosa, el cerebrito que dijo semejante barbaridad… ¿En qué fundamento se basó?

Última cosa:
-¿Alguna vez le preguntaron al toro si quería entrar al trapo? ¡Que le van a preguntar!
Pobre, si ni siquiera tuvo piedad de él el tal Facundo
pues sin probar sus pipas, el toro dejó este mundo.