Mosquito con mascarilla.

Esta mañana Carlos y yo hemos bajado a la playa. Es lo bueno que tiene vivir en un pueblo valenciano de costa, aun siendo otoño se puede disfrutar del sol y del mar como si estuviéramos en verano.

A las doce y media hemos regresado. Pero antes de subir al apartamento -como es habitual en nosotros porque somos muy limpiucos- hemos ido a las duchas que están junto a la piscina climatizada para quitarnos la arena. Y como yo no me he metido en el mar, no he visto necesidad de ducharme y solo iba con la idea de mojarme los pies.
Entonces, un señor que estaba duchándose, al ver que me metía en la ducha con la mascareta (y el vestido playero), me ha preguntado:
-¿Te vas a duchar con la mascareta puesta?
-Nooo-. Le he respondido yo, riéndome a todo reír. Y le he contado.
-Ya me parecía raro…
-Hombre, es que si me llego a duchar con la mascareta puesta tienen que venir del psiquiátrico.
(Ja, ja, ja).

Y bueno, esto es lo que me ha pasado por la mañana, pero tengo algo más que contar: ¡esta noche no he podido pegar ojo por culpa de un mosquito trompetero que ha estado dándome “pol” saco sin parar!
-Pues yo no me he enterado de nada, Carolinilla-. Dijo Carlos cuando le conté.
-Ya, dormías a pierna suelta.
-¿Y cómo no echaste antimosquitos?
-Porque no caí en la cuenta, bastante tenía con intentar darle caza a oscuras.
-¿Y le cazaste?
-Sí. Y le maté bien “matao”.
-Ay, ché, Carolineta. Ahora se te van a echar encima los animalistas por asesinar a un mosquito.
-¿Tú crees?
-Alguno, seguro.
-Pues a ese alguno que dices tú le deseo yo que una orquesta de mosquitos le esté dando la serenata toda una noche. Verías entonces como ese alguno mandaba a la mierda a todos los mosquitos del mundo.

Y ya después, pensando en mis cosas, le he dicho a mi marido:
-Carletes, a ver si alguno saca una mascarilla “pa” ponérsela a los mosquitos.
-No es mala idea-. Ha dicho él .-Pero antes habrá que quitarle la trompeta.
-¡O la vida!
-Nooo, que te llamarían mata mosquitos.
-Pues me la zumba.
-Querrás decir que te la suda.
-No, no: me la zumba. Y los mosquitos también.
-No hay quien te entienda, Carola ¿No has dicho que el zumbido de un mosquito no te ha dejado dormir?
-Un mosquito y la trompeta. Yo de zumbidos no he dicho nada.
-Pero, Carola, que los mosquitos no tienen trompeta. El ruido tan molesto que hacen son zumbidos.
-Me da igual.