La Mela Reintegrata (La Manzana Reintegrada). Estación Central de Trenes. Milán. Italia. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Me cuenta la beata de mi amiga Ambrosia que el cura de su barrio, cada vez que la ve, le da dos besos…
-Y claro, me da un apuro. Aunque yo confío en él. A fin de cuentas es cura.
-Pues por eso mismo yo no me fiaría mucho de él-. Le he dicho .-Que los curas con eso de que son padres, besan a las hijas.
-Ya bueno. Pero no hay nada malo ¿No?-. Me ha preguntado con congoja.
-No sé. Mira lo que dice el dicho: nunca digas de este agua no beberé, este cura no es mi padre o esta picha no me cabe.
-Ay, calla calla Anchoíta, que te va a castigar Dios por “malabla”.
-¿Por “malabla” me va a castigar a mí?
-Sí-. Ha afirmado muy digna.
-Si tú lo dices… Y otra cosa, al cura este no le gustará cantar.
-¿Por?
-No, porque en el caso de que le gustara, ándate con ojo no sea que te cante eso de “no quisiera yo morirme sin teneeer… Algo contigo”.
-Anda, anda, qué cosas tienes. Si este hombre no puede tener ganas de gaitas, que tiene más años que el Alcoyano. Y qué leches, que es cura, leñe.
-Ya, qué cosas tengo. A ver Ambrosia: los curas son hombres. Y los hombres mientras que tengan lengua, son hombres. Así que, fíate tú de la Virgen y no corras… Si no mira como empezó la iglesia, con el rollo de un hombre y una mujer y no sé qué de una manzana. Y mira tú cómo estamos ahora.
-¿Pagando y sufriendo por nuestros pecadores?
-Que vaaaa ¡Con un terrible problema de superpoblación! ¿Y sabes algo más, Ambrosia? Que el cura tuyo no sé si tendrá o no ganas de gaitas, ahora de historias, tiene; y de contar cuentos chinos, también. Y a ti te ha metido todos los cuentos chinos juntos y te ha comido la cabeza pero bien con el rollo este de los pecados y la manzana, que de seguro era de color verde. Y fijo fijo que de ahí viene eso de decir que los rollos entre hombres y mujeres es hablar de cosas verdes. Pero vamos, fijo fijo.