Carolina Olivares Rodríguez. En el camarote a bordo del barco Costa Luminosa. Crucero “zambullida por las islas griegas”. En las costas de la isla de Miconos.

Tal y como dice una canción: morir por ti, sería un ambicioso final…
Así lo pensé durante un largo tiempo.
Pero todo gira y todo cambia; y nada permanece para siempre,
ni siquiera las huellas de determinadas emociones.
Ahora, cuando apenas me queda tiempo en este lado,
mi corazón se inunda de pena.
Y al mismo tiempo, mi alma me susurra… Al cruzar la orilla,
cuando tenga los pies puestos en la meta que me aguarda,
me liberaré de una carga demasiado dolorosa; demasiado pesada para mi quebrado cuerpo.

Y no regresarás, a mi corazón… Dice la canción… Esta luz nunca se apagará.
En mi caso seré yo quien jamás volverá a ti. Porque probablemente esa Luz
se apagó, en mi mundo, en mi vida, hace muchos años.
La apagaste tú. Por eso no siento culpabilidad.

Hace años escribí un fragmento en tu honor.
Dice: pero la abandonaré, al igual que se abandona a un amor que todavía se quiere.
Porque en este caso… Su amor me hiere.
Con un pie en cada lado, mañana te habré dicho adiós
y tú me dejarás… Para siempre.

De noche lloraré por ti; y en los días lluviosos me limitaré a recordarme,
a mí misma,
una de las frases que forman parte de mi autobiografía:
NUNCA LLUEVE ETERNAMENTE.

Como punto final me despojo de mi traje de ángel color azul.
Solo anhelo desnudarme para que todos puedan ver
lo que ocultaba el antiguo disfraz que no volverá a cubrirme más.

(El citado fragmento se encuentra en mi ópera prima, la biografía
9 estrella negra, la noche que soñé contigo (subtítulo: “24 horas en una
vida”). Bajo el seudónimo de 9enélope 6arlos).