Los protagonistas del cuento de hadas de La bella durmiente. Castillo Disneyland (Eurodisney). París. Francia. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cuando las luces se vean devoradas por las sombras
todos los colores que un día, mi mente pudo imaginar, desaparecerán…
Como aquel instante en el que te tuve entre mis brazos.

Antaño, cuando el tiempo no estaba ensuciado
y las relaciones personales eran reales y no virtuales…
Yo pude envolver tu cuerpo con el mío.

En un tiempo, adolescente, cuando el espacio se llenaba con la música;
todas las melodías románticas me llevaban mentalmente a ti…

Ahí estabas, ignorándome.
Y solo cuando escuchabas la pregunta: ¿bailas?
… Pude abrazarte.

Ningún tiempo pasado, de los que pude compartir a tu lado…
Morirá.
Aunque tú, sí te fuiste hace demasiado… Al mundo donde duermen los que
jamás regresarán a la vida.

Cuando las sombras hagan acto de presencia tras las luces de neón
en todos y cada uno de mis sueños
estarás viviendo…
Como antes de que te fueras para nunca volver.

Ahora, en el instante que todas y cada una de las baladas regresan a mí
el recuerdo de todos los bailes que bailamos…
Se materializan en mi recuerdo…

Hoy, cuando regreso a un pasado que nunca volverá
sé que jamás podrás regresar…

Desde el otro lado, al marcharte, me uniste a tus seres queridos.
Quizá, en otra vida… Tú… Existas… Para siempre…
Para nosotros.

(Dedicada al hermano de Nieves).