ISLA DE ONS. PARQUE NACIONAL MARÍTIMO-TERRESTRE DE LAS ISLAS ATLÁNTICAS DE GALICIA (SEGUNDA PARTE)

ISLA DE ONS. PARQUE NACIONAL MARÍTIMO-TERRESTRE DE LAS ISLAS ATLÁNTICAS DE GALICIA (SEGUNDA PARTE)

Vista panorámica de O Curro en Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Antes de leer este artículo de viaje te recomiendo que busques el anterior –ISLA DEL NORTE O MONTEAGUDO. PARQUE NACIONAL MARÍTIMO-TERRESTRE DE LAS ISLAS ATLÁNTICAS DE GALICIA (PRIMERA PARTE)– y leas el apartado AUTORIZACIONES.
Dejo el enlace.

http://www.carolinaolivaresrodriguez.com/?p=224969&preview=true

Illa de Ons (Isla de Ons) pertenece al municipio gallego de Bueu y se sitúa a la entrada de la ría de Pontevedra. Es la isla principal del archipiélago de As Ons (Las Ons).
Además de Ons, el archipiélago está formado por Illa de Onza ou Onceta (Isla de Onza u Onceta) y por islotes como As Freitosas.
Las Ons son conocidas como Illas das Gaivotas (Islas de las Gaviotas).

SANXENXO – ONS

El trayecto marítimo a Ons lo hicimos desde el municipio pontevedrés de Sanxenxo (Sangenjo).

Carlos yendo al ferry (puerto de Sanxenxo). Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La travesía marítima, desde el puerto de Sanxenxo hasta el pequeño embarcadero de Ons, es de unos 45 minutos.
(Dependiendo de la temporada en la que se realice el tiempo puede variar).
Mientras el ferry bordeaba el litoral de Pontevedra fuimos sorprendidos -a estribor- por un grupo de delfines, los cuales, a modo de saludo, estuvieron saltando alegremente, próximos a la embarcación. Y nos acompañaron durante varios minutos.

Vista del litoral, desde el ferry. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Vista del litoral, desde el ferry. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Vista del litoral, desde el ferry. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Vista del litoral, desde el ferry. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Vista parcial de Ons, desde el ferry. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Poco a poco el Faro que corona la parte alta de la isla de Ons “se fue haciendo cada vez más grande”. Y cuando quisimos darnos cuenta ya estábamos en el embarcadero de la aldea de O Curro, que es la más poblada de la isla.

Vista parcial de Ons (con el Faro en la parte más alta). Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Llegando a la isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Llegando a la isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Panel de bienvenida a Illas das Gaivotas. Las Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

NUESTRA EXCURSIÓN EN LA ISLA DE ONS

En Ons, además de O Curro, hay dos aldeas más: O Caño y O Cucorno.
La aldea de O Caño es la continuación de O Curro por el camino que lleva al Faro.
La aldea de O Cucorno es la más extensa. Se ubica en la parte más alta, extendiéndose por la falda del monte donde está el Faro.

En la aldea O Curro -tras subidas y bajadas-, nos desviamos a la derecha hacia el Area dos Cans.

Pequeño embarcadero de la isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Playa del Area dos Cans. Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A diferencia de la excursión a Monteagudo en las Cíes, en nuestra segunda visita al parque nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas de Galiza, Carlos y yo fuimos por libre. Aunque existe la opción de ir al Centro de Visitantes da illa de Ons para hacer rutas guiadas.

Centro de Visitantes da illa de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

RUTAS EN LA ISLA DE ONS

Señalizaciones. Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Ruta do Faro (flechita amarilla).
Ruta Sur (flechita verde).
Ruta Norte (flechita azul).
Ruta do Castelo (flechita roja).

Aun yendo a nuestro aire teníamos claro lo que queríamos hacer:  disfrutar de la playa y subir al Faro.
La ruta amarilla es corta y no entraña dificultad. Subiendo, y una vez arriba, las vistas panorámicas son preciosas.

Las playas de arenas blancas y aguas transparentes (y frías) de Ons se encuentran en el lado este de la isla. En contraposición, al oeste, están los acantilados y las grutas que han ido formado el golpear del agua de la mar.

Carolina en la playa (Area dos Cans). Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Carlos en la playa (Area dos Cans). Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Playa (Area dos Cans). Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Subiendo al Faro de la isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Vista panorámica, parte alta de Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Faro de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Vista panorámica, parte alta de Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina en la isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Tras bañarme en el mar (como en Santander, ojito, el agua corta), pasear por la playa y hacer la ruta del Faro, visitamos la aldea O Curro; entramos en la parroquia de San Joaquín, tomamos unos cafés en un bar, ojeamos las tiendas…

Parroquia de San Joaquín. Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parroquia de San Joaquín. Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

COMER Y PERNOCTAR

Si quieres comer en la isla, el plato típico es el pulpo al estilo Ons.
Para los que vayan a quedarse a dormir en la isla de Ons pueden ir al camping o alquilar alguna casita o apartamento.
Pernoctar en Ons (una o dos noches) es una gran idea. Porque tendrás más tiempo para descubrir y recorrer la bonita isla.

RELATO: LAS GAVIOTAS DE LA ISLA DE ONS SON AMIGAS DE LO AJENO (escrito por La Anchoíta del Cantábrico)

El viernes, 11 de septiembre de 2020, Carlos y yo estábamos en Pontevedra (Galicia – España).
Estábamos de viaje, haciendo una ruta por el norte del país.
Esa mañana -tras dormir en el Hotel Don Pepe del municipio gallego de Poyo (Poio)- desayunamos y pusimos rumbo por carretera a Sangenjo (Sanxenxo).
En Sanxenxo recorrimos el Paseo Marítimo y vimos unas cuantas cosillas.
En la Plaza do Mar del puerto deportivo hay una estatua gigantesca, muy llamativa, de un hombre tumbado en el suelo, mirando al cielo.
La estatua es obra del pintor y escultor español Francisco Leiro y representa a Atlante, un dios que según la mitología griega vivía en las profundidades del océano Atlántico.
Observando como la estatua mira la infinidad del universo, es patente que asimismo deja constancia de la inmensidad del océano.

Estatua El Atlante del pintor y escultor español Francisco Leiro. Xanxenxo. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A las 12:15 horas zarpamos en un ferry hacia la Isla de Ons (Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia). Al llegar, fuimos derechitos a una playa y nos comimos los bocadillos de pavo y queso que llevábamos (más tarde subiríamos al Faro).
Y en la arena y al solete, recordé lo que nos habían dicho a bordo del ferry referente a no dar de comer a las gaviotas:
-No sé a qué vino tanta advertencia con no dar de comer a las gaviotas, en cuanto te descuidas… Mira, mira-. Le dije a mi marido, señalando a unas que estaban a poco más de un metro de nosotros, metiendo el pico en las mochilas abiertas-. Qué tías, se llevan la comida y lo que pillan.

Gaviotas en la playa (Area dos Cans). Isla de Ons. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-¿Te imaginas que viene una gaviota y se lleva la mascarilla?-. Preguntó él.
-Todo puede ser. Con lo ladronas que son…
-Íbamos a tener un problema de los serios. Vamos, que no subimos al ferry, Carolineta. Ya lo advierten: hay que ponerse bien la mascarilla.
-Bueno, pues nos quedamos aquí para siempre. Porque seguro que no te ponen pegas si vas desnudo; pero como vayas sin la mascareta… Y a ver cómo le explicas tú a la Guardia Civil…
-Carola, aquí no hay guardias civiles.
-Vendrían. Si te presentas a la hora de regresar en el muelle sin ella, les llaman por el móvil y vienen en helicóptero. ¿No viste que donde el Faro pueden aterrizar los helicópteros?
Y esa es otra, si una gaviota te roba la mascareta… Explícale tú a la pareja. Además de ponerte una multa por no llevarla te ponen otra por vacilarles. Y claro, explícales también que no les estabas vacilando.
De todos modos, piensas unas cosas…

Por Carolina Olivares Rodríguez.

ISLA DEL NORTE O MONTEAGUDO. PARQUE NACIONAL MARÍTIMO-TERRESTRE DE LAS ISLAS ATLÁNTICAS DE GALICIA (PRIMERA PARTE)

ISLA DEL NORTE O MONTEAGUDO. PARQUE NACIONAL MARÍTIMO-TERRESTRE DE LAS ISLAS ATLÁNTICAS DE GALICIA (PRIMERA PARTE)

Vista panorámica desde el Alto del Príncipe. Isla del Norte o Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En el mundo hay muchos paraísos y en España tenemos uno.
Si buscamos en un mapamundi localizaremos, en el extremo noroeste de nuestro país, el parque nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas de Galiza (Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas de Galicia).
El parque nacional de las Islas Atlánticas de Galicia es un Espacio Natural Protegido que está formado por las Islas de Ons, las Cíes, Sálvora y Cortegada, y las aguas de su entorno. Sálvora y Cortegada pertenecen a la provincia de La Coruña y Ons y las Cíes a la de Pontevedra.
Las Islas Atlánticas forman parte de una cadena montañosa que se hundió en el mar hace millones de años.

Carlos y yo hemos estado dos veces en el parque natural gallego. La primera vez estuvimos en la isla de Monteagudo de las Cíes y la segunda en la isla de Ons. Ambas son perfectas para disfrutar de sus playas y calas y hacer senderismo por las rutas habilitadas.
Y de las excursiones a estas dos islas es de lo que os voy a hablar.

AUTORIZACIONES

Para visitar las Islas Cíes y la isla de Ons se necesita conseguir una autorización. El permiso es gratuito y se tramita a través de la web oficial de la Xunta de Galicia, con anterioridad al día elegido.
Adjunto el enlace a la web oficial:

https://autorizacionillasatlanticas.xunta.gal/illasr/iniciarReserva

Además de la autorización es necesario que los billetes se adquieran con una naviera autorizada para poder llegar a las islas.

Cuando vayas a las Islas Atlánticas lleva ropa cómoda, calzado adecuado y bastones de caminata o de trekking; agua, toalla, traje de baño, crema solar; cámara de fotos (y una chaquetita para ponértela en los traslados).
Importantísimo: ya en las Islas Atlánticas de Galicia -sea cual sea la elegida-, cuida del medio ambiente y no dejes basura.

ILLAS CÍES (ISLAS CÍES)

Las islas Cíes son un archipiélago español situado en la ría de Vigo que está formado por tres islas:
Illa do Norte ou Monteagudo (Isla del Norte o Monteagudo).
Illa do Medio ou do Faro (Isla del Medio o del Faro).
Illa do Sur ou de San Martiño (Isla del Sur o de San Martiño).

Nota: Monteagudo e Isla del Faro están unidas por el gran arenal llamado Praia de Rodas (Playa de Rodas) y por un puente (caminito artificial de piedra y asfaltado).

Por la gran belleza de sus paisajes y playas, de arena blanca (y aguas frías), los romanos llamaron a las Islas Cíes Insulae Deorum (Islas de los Dioses).

VIGO – MONTEAGUDO

El trayecto marítimo a Monteagudo lo hicimos desde el municipio de Vigo.
Nosotros fuimos a esta isla en grupo (excursión contratada) y salimos a las diez de la mañana.
Dependiendo del estado de la mar la travesía marítima, desde el puerto de Vigo hasta el pequeño embarcadero de Monteagudo, varía entre los 40 minutos y la hora.
Desde el barco verás la costa gallega, una panorámica del puente de Rande –un gran viaducto atirantado o colgante que forma parte de la Autopista del Atlántico o AP-9– y divisarás las Cíes.

Puente de Rande. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Panorámica de las Islas Cíes, desde el barco. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A medida que la embarcación se aproxima a Monteagudo, tu atención se centrará en los vivos colores que posee la isla, en especial en los del agua del mar y en los del arenal, sito a la izquierda.

NUESTRA EXCURSIÓN EN LA ISLA DE MONTEAGUDO

En el embarcadero nos recibieron las gaviotas. Y la arena blanca y las aguas azules y verdes de la bonita playa de Rodas.
La playa de Rodas es la más extensa de las Islas Cíes. Tiene forma de media luna y retiene el pequeño Lago dos Nenos (Lago de los Niños).

Carolina y Carlos en Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España.

Gaviotas en el embarcadero de Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Praia de Rodas (Playa de Rodas). Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Junto a un gran panel informativo, el guía -un hombre alemán a quien la Comunidad Autónoma de Galicia había adoptado años tras-, nos explicó que íbamos a hacer la ruta azul, que es la que va al Alto del Príncipe y queda a 1700 metros de distancia.
Por supuesto, no había obligación de hacerla. Cada cual podía emplear el tiempo como quisiera: hacer otras rutas, quedarse en la playa; ir a la isla del Faro…
Eso sí, todos debíamos estar en el embarcadero a la hora establecida para regresar a Vigo.

Panel informativo. Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sin pérdida de tiempo tomamos el camino de la derecha.
A 300 metros del punto de partida se encuentra el Área de Figueiras. Bajando por una pasarela hecha con tablas de madera se llega a la aislada y salvaje playa de Figueiras. A la playa se la conoce popularmente con el nombre de Playa de los Alemanes. Además, Los Alemanes, es una playa nudista. De hecho fue la primera playa nudista de Galicia.

Playa de Figueiras o Playa de los Alemanes (Área de Figueiras). Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Entre acacias, cipreses y pinos, continuamos la ruta, que asciende sin mayor dificultad. Sin embargo algunas personas del grupo -de avanzada edad y llevándose las manos a la zona lumbar-, cesaron en el intento de subir hasta lo Alto del Príncipe, y parándose, se sentaron en bancos para descansar.
Al verles, mayores, cansados y doloridos, me dieron ganas de animarles a continuar; pero desistí al escuchar, de boca de uno de ellos, la frase:
Esto lo teníamos que haber hecho mucho antes y no ahora.
Qué razón tiene, pensé yo. Aunque… A veces las cosas no se hacen cuando uno quiere, sino cuando se puede. Porque a veces, cuando se hacen cuando uno puede… Ya no se puede.

Continuamos ascendiendo. Los paisajes de la derecha son impresionantes.
Cuando finalmente se alcanza el Alto del Príncipe… ¡Las vistas panorámicas de las Cíes son excepcionales!

Ya en lo Alto del Príncipe mi marido y yo recorrimos la zona y nos fuimos separando del grupo. Poco después, viendo que teníamos tiempo, decidimos llegar hasta el Faro do Peito (ruta roja que desde donde nos encontrábamos queda a 1240 metros de distancia).

Señalizaciones. Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Al oeste, y sobre los abruptos acantilados, se encuentra una Zona de Reserva, que por razones de conservación no permite el paso. En la misma zona hay una “chimenea” con una vieira, típica concha del peregrino, símbolo religioso del Camino de Santiago.

Carolina en Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Carlos en Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

JULIO VERNE EN LAS ISLAS CÍES Y EN LA RÍA DE VIGO

Mientras observábamos las vistas panorámicas vimos un panel informativo. La información es muy interesante.
El capítulo octavo “La bahía de Vigo” del libro Veinte mil leguas de viaje submarino, del autor Julio Verne, narra como el submarino Nautilus entra en la ría de Vigo el 18 de febrero de 1868 con el objetivo de acceder a las cajas que contenían el oro y la plata de los galeones de la Flota de la Plata, hundida en la batalla de Rande el 22 de octubre de 1702.
Mientras hombres de la tripulación equipados con escafandras acceden al tesoro, el capitán Nemo le cuenta al profesor Aronnax cómo la flota anglo-holandesa había arrasado con la escuadra franco-española.
Al día siguiente (19 de febrero) el submarino llega a La Atlántida, el continente perdido bajo los mares que Julio Verne sitúa cerca de las Islas Cíes.
Nota: el capitán Nemo es el comandante del Nautilus. Asimismo es uno de los personajes de la novela de Verne titulada La isla misteriosa.

Julio Verne -8 de febrero de 1828, Nantes, Francia – 24 de marzo de 1905, Amiens, Francia- fue un escritor francés de literatura científica y ciencia ficción que visitó la ría de Vigo en dos ocasiones: la primera en 1878 y la segunda en 1884.

Escultura de Julio Verne en Vigo. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En la segunda visita, motivada por la avería de la caldera de su barco, Julio Verne conoció al empresario vigués Antonio Sanjurjo Badía, en los talleres donde se hizo la reparación.
La estancia en Vigo del escritor se prolongó cuatro días.

-Antonio Sanjurjo Badía (Sada, La Coruña, 1837 – Vigo, 1919), fue un inventor, dueño de fábricas de innovación tecnológica en barcos y automóviles.
El 12 de agosto de 1898 probó un submarino que había construido para defender la ría de Vigo, ante un posible ataque estadounidense durante la guerra de Cuba.
Actualmente el submarino se encuentra en el Museo do Mar (Museo del Mar de Galicia).

Las señalizaciones Observatorio de Aves (450 metros) y Faro do Peito (490 metros) nos devolvieron a la realidad.
Desviándonos a la derecha enseguida llegamos al Faro do Peito.
La decisión de ir hasta el faro fue muy acertada, no solo por las vistas panorámicas, también porque pudimos ver a una gaviota anidando.
Nota: las Islas Cíes son idóneas para la anidación de aves marinas como la gaviota patiamarilla o el cormorán moñudo.

Yendo al Faro do Peito. Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Faro do Peito. Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Gaviota anidando junto al Faro do Peito de Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

De nuevo en la playa de Rodas estuvimos paseando por ella. Y nos acercamos hasta la zona de unión entre la isla del Norte y la del Medio.

Praia de Rodas (Playa de Rodas). Monteagudo. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carlos yendo a la zona de unión entre Monteagudo y la del Medio. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina en el puente que une Monteagudo con la del Medio. Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Las aguas transparentes del Lago dos Nenos, que separa de forma natural ambas islas, son UN GRAN ACUARIO NATURAL, refugio y sustento a una alta diversidad de especies marinas y peces.
Entre la numerosa fauna marina se encuentran: cangrejos corredores, centollas; congrios, pulpos, sepias; arenques, fanecas, lubinas, sargos…

Lago dos Nenos (Lago de los Niños). Islas Cíes. Pontevedra. Galicia. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El tiempo en Monteagudo se terminaba. Y con él la posibilidad de visitar Isla del Medio o del Faro… Al menos esta vez.

Por Carolina Olivares Rodríguez.

HALLSTATT: EL PUEBLO MÁS BONITO DEL MUNDO. AUSTRIA. EUROPA (SEGUNDA PARTE)

HALLSTATT: EL PUEBLO MÁS BONITO DEL MUNDO. AUSTRIA. EUROPA (SEGUNDA PARTE)

Carolina en uno de los miradores de Hallstatt, el pueblo del lago más encantador del mundo. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Cuando he ido a comprar puzzles a menudo me he encontrado con la caja de cartón que contiene las piezas para montar la postal de Hallstatt, el pueblo más bonito de Austria, y del mundo.
Y como además de verlo montadito y enmarcadito, colgando de la pared, quería verlo “montado en una sola pieza y de veras”, en nuestra tercera vez por el país no podía faltar la visita al bello rincón austriaco.

Hallstatt es un municipio situado a orillas del lago Hallstatt (Hallstätter See) que pertenece al distrito montañoso de Salzkammergut del estado federal de Oberösterreich (Alta Austria).
La belleza del lugar fue descrita por el geógrafo, naturista y explorador alemán Alexander von Humboldt como “el pueblo del lago más encantador del mundo”, cuando a principios del siglo XIX, observaba sentado en la orilla el reflejo de las casas y las montañas en el agua.
En 1997 el paisaje cultural Hallstatt-Dachstein fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Paisaje cultural Hallstatt-Dachstein. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Etimológicamente, Hall tiene un origen céltico ya que con ese nombre se denominaba a la sal que abundaba en las minas cercanas. De hecho, Hallstatt se traduce como “Lugar de Sal”, pues en la montaña que guarda el pueblo se encuentra la mina de sal más antigua del mundo.
Aunque hoy por hoy el municipio austriaco es uno de los más visitados por los turistas, en el pasado fue un lugar aislado e inhóspito.

Para aprovechar al máximo el tiempo en Hallstatt, y no perdernos nada (y qué leches, ir en modo “que nos lo den todo hecho”), Carlos y yo optamos por contratar la excursión con Civitatis.
La excursión la reservamos desde España, vía online, varios días antes del inicio del viaje.

La excursión de Civitatis se hace en autobús, con un guía de habla alemana e inglesa (no hay guías en español) y dura 13 horas.
Durante el camino se harán dos o tres paradas (las comidas no están incluidas).
Lo que sí está incluido es el ticket de ida del barco que hace el traslado por el lago (Obertraun – Hallstatt).

INFORMACIÓN IMPORTANTE SI VAS A HALLSTATT EN TREN O EN COCHE

Si vas a Hallstatt en tren te anticipo que tendrás que hacer el traslado en barco (ida y vuelta). Pero no te preocupes, los horarios de los barcos están supeditados a los del tren.

Puestos a anticipar… En Hallstatt solo pueden aparcar los coches de los residentes. Así que si vas en coche lo tendrás que estacionar en un parking o a las afueras.

EXCURSIÓN A HALLSTATT (DESDE VIENA)

A la hora indicada (06:15 horas) te recogen en el hotel (el nuestro era uno de los Ibis que hay en la zona del Prater, el parque de atracciones más antiguo del mundo).
Desde el hotel te llevan a la Ópera de Viena (punto donde concluirá la excursión).

Desde la Ópera, y una vez realizado el cambio a un autobús más grande, salimos en grupo hacia nuestro destino.
De ahora en adelante nos esperaban casi tres horas y media en carretera (de Viena a Hallstatt hay unos 300 kilómetros de distancia).

Como la capital de Austria es una ciudad mucho más grande de lo que pueda parecer, tardamos en salir de ella unos 25 minutos. (Y eso habiendo trágico fluido. Porque al regreso de la excursión, de haber retenciones, la hora de finalización se demora).

Ya en carretera, salvo el conductor, algún excursionista y el guía -al que parece que le hubieran dado cuerda pues no paraba de darle a la lengua- íbamos a ratos despiertos, a ratos dormidos.

Cuando llevábamos un par de horas (sin contar el tiempo de la parada del desayuno), el paisaje se volvió muy hermoso.
A través del cristal de la ventana del autobús, la neblina jugueteando por las cumbres nevadas de los Alpes Austriacos, quedó congelada en imágenes eternas por haberlas fotografiado.
El juego de colores, azul verdoso, creado por la naturaleza, era el preludio de lo que nos reservaba la jornada.

Yendo en autobús a Hallstatt en Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Yendo en autobús a Hallstatt en Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Luego, navegando por el lago, las maravillosas estampas -producto del reflejo del cielo en el agua- me trasladarían al crucero que hicimos con nuestros hijos, Iván y Carlitos, por los fiordos noruegos.
Nota: estos paisajes sirvieron de inspiración para la película animada de Frozen de Disney.

Navegando por los fiordos noruegos. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

LLEGADA A HALLSTATT

El autobús paró y nos dejó próximos a la estación de tren de Hallstatt.
Sin embargo, no estábamos en Hallstatt, sino en el municipio de Obertraun.

Sin demora -en grupo y siguiendo al guía-, nos dirigimos al pequeño embarcadero, que hace el servicio regular en barco Obertraun – Hallstatt.

A la espera de subir al barco estuvimos fotografiando el lugar y los bellos cisnes blancos que nadan en las cristalinas aguas del lago.

Pareja de cisnes blancos nadando en el lago de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina en el lago de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Y antes de abandonar el embarcadero aprovechamos para ir al aseo, ya que el guía nos comentó que de querer hacer pipí (o popó) en el otro lado, tendríamos que pagar.

Carlos yendo al barco que hace el servicio regular Obertraun – Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Ya en el barco el trayecto fue especial, mágico; hipnótico.
De todo lo que incluye la excursión de Civitatis, la navegación entre las montañas por el lago merece un sobresaliente.

Navegando por el lago de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Navegando por el lago de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina y Carlos navegando por el lago de Hallstatt. Oberösterreich. Austria.

Navegando por el lago de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Navegando por el lago de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Navegando por el lago de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Navegando por el lago de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

RECORRIDO TURÍSTICO POR HALLSTATT

Desembarcamos. Y nada más poner los pies en tierra hicimos varias fotografías a una de las famosas panorámicas de Hallstatt.

Panorámica de Hallstatt, desde uno de los famosos miradores. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A la entrada del bello pueblo la gigantesca estatua de piedra de un hombre hace alusión al histórico y duro oficio del salinero.

Estatua al oficio del salinero. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Tras de sí quedó el embarcadero, la estatua de piedra, la Oficina de Información y Turismo

Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Y caminamos en grupo hacia el centro del pueblo entre el lago y unas barcas a pedales en forma de cisne (a la derecha) y las tradicionales casas alpinas austriacas adornadas con flores (a la izquierda). En este tramo del camino no faltan las tiendas de souvenirs, donde venden los típicos sombreros tiroleses, y establecimientos de comida.

Si me miras con esos ojitos… ¿Cómo no te voy a hacer una foto? Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carolina con el típico sombrero tirolés. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

A pocos metros de donde la calle ciega el lado del lago -por ser sustituido por más casitas-, el grupo se paró y el guía comenzó a dar explicaciones. Pero como Carlos y yo preferíamos ir a nuestro aire, así se lo hicimos saber. Y tras concretar hora y lugar de reunión para regresar a Viena, nos despedimos y separamos del grupo.
De ahora en adelante disponíamos de tres horas y quince minutos (de doce a tres y cuarto) para visitar Hallstatt.

Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Lo primero que hicimos fue subir a la parte más alta por las escaleras de piedra, ocultas entre las antiguas y estrechas calles.
Según se va subiendo la vista de balcones y ventanas de madera, los tejados de pizarras de las coloridas casitas y el campanario de una de las iglesias, queda bajo la panorámica del Hallstätter See.

Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Desde arriba se observa muy de cerca la cascada Waldbachstrub, cuyas rumorosas aguas descienden escalonadamente por las paredes que resguardan la estampa de cuento de Hallstatt.

Cascada Waldbachstrub. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En la pared vertical de la montaña se alza una pequeña estatua blanca, la cual está protegida por una estructura de madera que imita el estilo alpino. A los pies de la capilla la frase en alemán Lobet den Herrn alle seine werke (Alabado sea el Señor por todas sus obras) hace referencia a un salmo de la biblia del luteranismo.

Pequeña capilla luterana. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En este mirador hay un pequeño aparcamiento (estábamos cuatro gatos y unos pocos coches estacionados).
Nota: en el lugar hay otro tramo de escaleras solitario desde el que se observa una vista similar.

Bajamos. Y desembocamos en Marktplatz (Plaza del Mercado).
La plaza del Mercado es muy bonita, y reúne cafeterías, restaurantes y hoteles.
Y la fachada blanca de una de las casas se cubre con enredaderas.
Sin embargo, lo que más destaca en la plaza del Mercado es la Columna de la Santa Trinidad (Dreifaltigkeitssäule).

Columna de la Santa Trinidad – Plaza del Mercado. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Dejando la Columna de la Santa Trinidad (y la plaza del Mercado) a nuestras espaldas, giramos a la izquierda para entrar en la iglesia luterana Evangelische Pfarrkirche.

Evangelische Pfarrkirche. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Evangelische Pfarrkirche. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Después de ver y salir de la iglesia luterana subimos hacia la iglesia católica Pfarrkirche Mariä Himmelfahrt (Maria am Berg).

Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Pfarrkirche Mariä Himmelfahrt (Maria am Berg). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Pfarrkirche Mariä Himmelfahrt (Maria am Berg). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Pfarrkirche Mariä Himmelfahrt (Maria am Berg). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A la iglesia católica de Hallstatt la cerca un cementerio por el que se puede caminar entre las filas de sus cuidadas y llamativas tumbas.

Cementerio de Pfarrkirche Mariä Himmelfahrt (Maria am Berg). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cementerio de Pfarrkirche Mariä Himmelfahrt (Maria am Berg). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Tumba del cementerio de Pfarrkirche Mariä Himmelfahrt (Maria am Berg). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cementerio de Pfarrkirche Mariä Himmelfahrt (Maria am Berg). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cementerio de Pfarrkirche Mariä Himmelfahrt (Maria am Berg). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Junto a la iglesia y al cementerio se encuentra Michaelskapelle (Capilla de San Miguel), conocida como Karner Beinhans (Casa de Huesos), cuya visita es imprescindible (y de pago).
Nota: en mayo de 2022 la entrada era de 1,50 euros (por persona).

En la entrada al osario la expresión en alemán Wir waren, was ihr seid, wir sind, was ihr sein werdet! (¡Fuimos lo que eres, somos lo que serás!) hace referencia a la muerte.
Entrar en la diminuta y lúgubre capilla resulta sorprendente, no por guardar huesos, sino porque sus más de mil cráneos, los cuales están apilados unos encima de otros y ordenados de forma cronológica, se exponen pintados, como respuesta a una centenaria tradición austriaca que solo se mantiene viva en Hallstatt.

Michaelskapelle (o Casa de Huesos). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Según la tradición del norte de Europa, alrededor del año 1720 las tumbas se alquilaban por un tiempo limitado (una o dos décadas). Cuando vencía el tiempo los restos se exhumaban y se llevaban a otra tumba o nicho (aquí jugaba un papel importante la economía de la familia).
Y la tumba que quedaba vacía se volvía a alquilar.
Cuando los restos exhumados se trasladaban a las Karner Beinhaus, un equipo de artesanos limpiaba, blanqueaba y decoraba artísticamente los cráneos y añadía -en la zona frontal- la fecha de la defunción. Con ello, el cráneo se convertía en la lápida de la persona.
Esta segunda sepultura era económica y definitiva y aseguraba que los datos personales del difunto no se perdieran.

Cráneos en Michaelskapelle (o Casa de Huesos). Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Los adornos que se pintaban en los cráneos eran simbólicos. Así, las hojas de laurel simbolizaban la victoria, las del roble la fama; las rosas el amor, las hiedras la vida.
Pero también hubo otros con significado incierto (la serpiente).

El motivo por el cual en Hallstatt perdura la curiosa tradición es por una cuestión práctica (falta de espacio en el cementerio).
Para que el cráneo de la persona muerta pueda estar expuesta en la Casa de los Huesos se deben cumplir dos requisitos:
-Haber nacido en el municipio austriaco.
-Dejar escrito en el testamento la voluntad de que sus huesos descansen en la Karner Beinshaus.

Para cerrar lo concerniente al osario de Hallstatt decir que el último cráneo que se pintó y colocó en su interior es de 2004.

Vistas la iglesia y el osario, y la panorámica, volvimos a bajar.
Y como ya era la hora de comer compramos bebidas y las típicas salchichas (o perritos calientes) en un puesto de comida ambulante y las fuimos comiendo mientras caminábamos hasta el final del pueblo (es más, salimos de él).

Y nos salimos de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez

Volviendo sobre nuestros pasos paramos en otra de las famosas panorámicas de Hallstatt para hacer fotografías.

Panorámica de Hallstatt, desde uno de los famosos miradores. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Y hasta las 15:15 horas seguimos descubriendo el bello rincón austriaco…

MUSEO DE HALLSTATT

El municipio cuenta con un museo. A la izquierda de la puerta de entrada se aprecia la estatua del arqueólogo austriaco Johann Georg Ramsauer.
Ramsauer fue un operador de minas y director de las excavaciones en el cementerio de Hallstatt (1846-1863). También trabajó para el servicio estatal de minas, donde pasó de aprendiz a Bergmeister (Maestro de Montaña).

Museo de Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Estatua al Maestro de Montaña Johann Georg Ramsauer. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

KALVARIENBERGKIRCHE (IGLESIA DEL CALVARIO)

Kalvarienbergkirche es una iglesia romántica, sita en la montaña. Data de 1711 y se construyó junto al Kreuzwegkapellen (Estaciones del Vía Crucis).

Kalvarienbergkirche. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Estación del Vía Crucis. Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

LAS TAPAS DE ALCANTARILLA DE HALLSTATT

En tu visita a Hallstatt que no te pasen desapercibidas las tapas de alcantarilla. Entre todas las que fui viendo descubrí dos distintas. Son muy bonitas y originales.

Tapa de alcantarilla en Hallstatt. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

MIRADOR DE LOS CINCO DEDOS

Si vas con suficiente tiempo, (y el tiempo, climatológicamente hablando, acompaña) sube al mirador de los cinco dedos de Obertraun.
El mirador es una plataforma de observación gratuita, sito en las montañas Dachstein en el monte Krippenstein, que toma su nombre por tener la forma de una mano con cinco dedos.

HALLSTATT EN CHINA

La belleza de Hallstatt tiene una copia made in China. Y es que a las afueras de la ciudad china de Luoyang se construyó en 2011 una réplica del pueblo austriaco conocido como “el Hallstatt Chino”.
La copia del pueblo (y del lago) fue todo un éxito. Por ello “el Hallstatt Chino” es un gran reclamo turístico.
Y a su vez, Hallstatt es uno de los destinos favoritos de los chinos.

“EL HALLSTATT ESPAÑOL”

No puedo terminar el artículo viajero sin citar Lanuza.
Lazuna es una localidad perteneciente al municipio de Sallent de Gállego, en el Alto Gállego, en la provincia aragonesa de Huesca.
La localidad pirenaica se encuentra en el valle de Tena, a la orilla izquierda del pantano que embalsa el agua del río Gállego.
La belleza de Lanuza es comparada con el pueblo austriaco. Pero a diferencia del Hallstatt de Luoyang, “el Hallstatt Español” no es artificial, sino natural.

Por Carolina Olivares Rodríguez.

MAUTHAUSEN. AUSTRIA. EUROPA (PRIMERA PARTE)

MAUTHAUSEN. AUSTRIA. EUROPA (PRIMERA PARTE)

Carolina en la entrada del campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

En la primera quincena de mayo de 2022, Carlos y yo estuvimos de vacaciones en Austria.
No era la primera vez que íbamos al país. En noviembre de 2011 fuimos a Salzburgo, la bonita ciudad, cuna de Mozart, desde Múnich (ciudad y capital del estado federado de Baviera en Alemania). Y en noviembre de 2012 fuimos a Viena, desde Budapest (capital de Hungría).
Ambas escapadas las hicimos en tren, por ser uno de los mejores medios de transporte para moverse por Europa.

En nuestra tercera vez en el país organizamos el viaje (de una semana) con la finalidad de ver lo que nos quedaba pendiente en la capital (Viena), trasladarnos a Innsbruck -ciudad y capital del estado federal del Tirol en la República de Austria-, y hacer dos excursiones “estrella”.
A estas excursiones las he apodado como “la Bella y la Bestia” de Austria. La “Bella” es Hallstatt y la “Bestia” el Campo de Concentración de Mauthausen.

-Hallstatt es el pueblo más bonito de Austria y está considerado como el más bonito del mundo.
Mauthausen-Gusen fue clasificado en su momento como el único campo de la “Categoría III” (por tener las condiciones más severas del régimen nacionalsocialista).

Hallstatt y Mauthausen pertenecen al estado federal de Oberösterreich (Alta Austria).

KZ-GEDENKSTÄTTE: HISTORIA DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MAUTHAUSEN

El 8 de agosto de 1938, cinco meses después del Anaschluss (anexión política) de Austria al Tercer Reich -11 de marzo- llegaron los primeros prisiones del campo de concentración de Dachau (construido en 1933 al sur de Alemania) a Mauthausen.
El KZ-Gedenkstätte se situaba sobre una colina de la ciudad de Mauthausen -centro de la industria del granito, a unos 20 kilómetros de Linz-, en las inmediaciones de una cantera, la de Wiener Graben, de igual modo que ocurría con el campo anexo de Gusen (a cuatro kilómetros) en 1940.
El KZ-Gedenkstätte de Mauthausen se creó para internar a oponentes políticos y a los que los nazis consideraron como “indeseables”.

Al principio los prisioneros trabajaron en la construcción del campo y para la empresa Deutsche Erd- und Steinwerke GmbH (o DEST), en la producción de materiales para las obras monumentales y de prestigio de la Alemania nazi.
Nota: la empresa DEST se fundó el 29 de abril de 1938. Y era propiedad de Heinrich Himmler, oficial nazi de alto rango de Las Schutzstaffel (SS o Escuadrón de Protección) y uno de los principales líderes del partido nazi NSDAP.

La función política, la persecución constante y la detención de los que se opusieron ideológica o políticamente -de forma real o supuesta- al régimen, predominó hasta 1943.
Además de por motivos políticos, también se internaba por motivos raciales y/o religiosos (Testigos de Jehová).
Ser el único campo de la “Categoría III” supuso que las condiciones de las detenciones fueran extremadamente duras. De hecho, la mortalidad en Mauthausen-Gusen fue una de las más altas.

Entre los años 1942 y 1943 los prisioneros realizaron trabajos forzados de modo continuado en la producción de armamento para la industria bélica. Para ello se construyeron numerosos subcampos -una red de más de cuarenta- y el número de presos aumentó considerablemente.
A finales de 1942 en Mauthausen-Gusen y en otros subcampos se recluyeron 14.000 prisioneros. Y en marzo de 1945 hubo más de ochenta y cuatro mil.

A mediados de 1944 llegaron a Mauthausen transportes de evacuación con miles de prisioneros, la mayoría de los campos de concentración del este.
En la primavera de 1945 se cerraron los subcampos ubicados al este de Mauthausen y los campos de trabajo forzoso que recluían a prisioneros judíos húngaros. Y los presos fueron conducidos a Mauthausen en las llamadas “Marchas de la Muerte“.
A consecuencia de esto en Mauthausen y en Gusen, así como en los subcampos de Ebensee, Steyr y Gunskirchen, hubo una superpoblación, que azotada por el hambre y las enfermedades, pronto derivó en una alta mortalidad.

En cuanto al origen de los reclusos, la mayoría procedía de Polonia.
A los ciudadanos polacos les seguían los soviéticos y los húngaros.
Pero Mauthausen, también, concentró grandes grupos de prisioneros de Alemania, Austria, Francia, Italia, Yugoslavia y España.
De hecho, Mauthausen era conocido como “el campo de los españoles”.

La dirección de las SS registró a hombres, mujeres y niños de más de 40 países.
A partir de mayo de 1944 comenzaron a llegar a Mauthausen prisioneros judíos, mayormente de Polonia y Hungría, los cuales apenas tuvieron posibilidades de sobrevivir.
Desde que se abriera el campo de concentración hasta su liberación por el ejército de los Estados Unidos -mayo de 1945-, alrededor de 190.000 personas fueron deportadas a Mauthausen.

En siete años, miles de prisioneros fueron asesinados, perdiendo la vida por ser golpeados, tiroteados; por hipotermia (eran obligados a estar bajo chorros de agua fría durante horas) o mediante inyecciones letales.
10.200 prisioneros fueron asesinados con gas letal en la cámara de gas del campo central del campo de Gusen, en las cámaras de gas del “instituto de eutanasia” (centro de ejecución o campo de exterminio) del castillo de Hartheim en Alkoven o en un vehículo adaptado para tal fin que hacía el trayecto entre Mauthausen y Gusen.
La mayoría murió a consecuencia del trabajo extenuado, el cual iba acompañado de un despiadado maltrato, de raciones de alimento que no aportaban los nutrientes necesarios, de ropa defectuosa y sucia -sin importar que fuera de la talla de la persona- y de una absoluta desatención médica.
Unas 90.000 personas perdieron la vida en el campo de concentración de Mauthausen, de Gusen y de sus subcampos. En torno a la mitad (cuarenta y cinco mil) murieron los últimos cuatro meses que precedieron a la liberación (5 de mayo de 1945).

LAS MARCHAS DE LA MUERTE

En “las marchas de la muerte” los presos eran obligados a recorrer distancias muy largas en condiciones climáticas extremas, bajo la custodia de soldados de las SS, quienes les maltrataban brutalmente.
Si durante las marchas los presos ya no podían caminar más, los soldados, cumpliendo la orden estricta de sus mandos, les ejecutaban (fusilándolos).
En “las marchas de la muerte” cientos de prisioneros quedaron en el camino. Y miles más perdieron la vida, no solo por estar expuestos a climas extremos, sino también por agotamiento e inanición.

CÓMO IR EN TREN (DESDE VIENA) AL KZ-GEDENKSTÄTTE – MEMORIAL DE MAUTHAUSEN 

Para enterarnos de cómo llegar en tren a Mauthausen mi marido y yo fuimos al Punto de Información de la Estación Central de Viena (Wien Hauptbaunhof).
En el Punto de Información nos atendió un señor súper amable, que nos explicó (en inglés) todo muy bien. Y para que no tuviéramos dudas nos dio el trayecto impreso en papel. Quedamos muy agradecidos. Tenerlo en papel nos facilitó muchísimo el viaje.

Antes de visitar el campo de concentración es importante elegir bien el día. No es lo mismo que haga sol a que llueva. No por la visita, en sí misma (que también), sino por la caminata que sí o sí hay que hacer para llegar, en el supuesto de que nos tomes como ejemplo a seguir.

Aunque llegar a Mauthausen (y al antiguo campo de concentración) parezca un imposible, una vez que tengas claro el trayecto en tren es pan comido.

TRAYECTO EN TREN: VIENA – MAUTHAUSEN

Wien Hauptbaunhof o Wien Hbf – Estación Central de Tren de Viena:
PRIMER TREN, dirección: Salzburgo Hbf.
Cambio de tren en la estación Linz/Donau Hbf.

Aquí tienes unos minutos para hacer el cambio de tren a Mauthausen.
En el billete y en las pantallas está la información del tren y del andén.

Linz/Donau Hbf:
SEGUNDO TREN, dirección: St. Nikola-Struden Bahnhof.
Tu parada es: Mauthausen OÖ Bahnhof.

Estación de tren de Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

NUESTRO TRAYECTO EN TREN DETALLADO (solo para los que sean tan torpes como yo)

Primer Tren: Wien Hbf dirección Salzburgo Hdf.
Hora de salida: 06:55 horas (primer tren que llega a Mauthausen).
Andén o plataforma 7 A-B
Tren (railjet) RJ 542
Hora de llegada a Linz/Donau Hbf: 08:29 horas en la plataforma 6 A-F

Cambio de tren: Linz/Donau Hbf dirección St. Nikola-Strudent Bahnhof.
Hora de salida: 08:37 horas.
Andén o plataforma 11 A-B
Tren (Regional/Express) REX 6373
Llegada a la estación de Mauthausen OÖ Bahnhof a las 08:59 horas.

Para seguir -a tiempo real- el trayecto y cualquier incidencia (anulaciones, retrasos o cambios de andén), descárgate la aplicación ÖBB Scotty. Con ella podrás ver los horarios de los trenes que regresan a Viena.
(Nosotros cogimos el tren que para en la estación de Mauthausen a las 16:00 horas).

Los billetes se compran en la oficina de venta de la Estación Central o a través de la app del móvil.
Precio de los billetes de ida y vuelta Wien – Mauthausen – Wien (para dos personas, el 5 de mayo de 2022): 181,60 euros.
Duración del trayecto: 2 horas y media.
Los billetes son abiertos por lo que podrás regresar a Viena cuando quieras.
Último tren: 22:00 horas.

A Mauthausen también se puede ir por carretera (coche de alquiler). Y aunque esta fue nuestra primera opción, la desechamos.
Y ahora que ya estuve me alegro. Con total seguridad hubiéramos dejado cosas por ver en el camino.
Además, nosotros hicimos el mismo recorrido que los prisioneros (eran transportados hasta Mauthausen en tren en grandes grupos, en vagones de mercancías o para el ganado); pero con la diferencia abismal de que ellos eran conducidos, entre golpes y vejaciones, y muchos llegaban al campo de concentración sin fuerzas y/o enfermos.

LLEGADA A LA ESTACIÓN DE TREN DE MAUTHAUSEN

A las nueve de la mañana estábamos en la estación de tren de Mauthausen. Y lo primero que hicimos fue buscar señalizaciones del campo de concentración.
En la explanada que da la bienvenida al municipio austriaco de Mauthausen no hay señalizaciones para llegar al memorial, y museo, pero sí referencias.
Ah, antes de seguir. Allí mismo hay una parada de autobús con dos o tres líneas. Los que pasaban de largo iban en dirección al centro del municipio. Lo digo porque si no estás por la labor de hacer toda la caminata -desde la estación hasta el campo de concentración hay 3,9 kilómetros de distancia (lo equivalente a 50 minutos andando)-, el autobús acorta el camino (quizá un kilómetro y medio). Otra alternativa es ir en taxi… Si acaso lo encuentras.

Y como iba diciendo, en el muro que separa la explanada de la carretera -junto a la parada del autobús- se encuentran las primeras referencias al Memorial de Mauthausen: un par de estaciones y un homenaje donde se lee “En memoria de diez mil mujeres y hombres que tuvieron que iniciar su camino en este lugar a un destino incierto en el Campo de Concentración de Mauthausen”.

A lo largo del camino, y dentro del municipio, encontramos diez estaciones más. Son espacios intermedios de la audioguía, desde la estación del tren hasta el KZ-Gedenkstätte de Mauthausen, que citan, entre otros, a la activista pakistaní Malala Yousafzai, al activista, profesor, escultor y pintor argentino Adolfo Pérez Esquivel, al activista indio Kailash Satyarthi (los tres ganadores del Premio Nobel de la Paz); a La Comandanta Ramona (fue una mujer indígena tzotzil, comandante del Ejército Zapatista) o a Hans Maršálek (fue un tipógrafo, activista político, detective e historiador austriaco; socialista devoto y activo en la resistencia. Y prisionero en el campo de concentración de Mauthausen.

Abandonamos la explanada. Y al minuto vimos la señalización del museo KZ – Memorial Mauthausen, indicando a la derecha.

Señalización del museo KZ – Memorial Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

MONUMENTO A ANNA POINTNER

A los pocos minutos, yendo en línea recta, nos topamos con el monumento dedicado a Anna Pointner.

Monumento a Anna Pointner. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Anna Pointner fue una mujer austriaca, residente en Mauthausen, valiente y ejemplar, que se opuso al fascismo, ayudando a los españoles que estaban prisioneros en el campo de concentración.
Junto al monumento y en el suelo, hay cuatro instantáneas que nos remiten a Francesc Boix, EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN.

Francesc Boix Campo fue un fotógrafo y militante comunista español, que tras luchar en la guerra civil española en el bando republicano y exiliarse a Francia durante la Segunda Guerra Mundial, fue capturado por los alemanes nazis y enviado al campo de concentración de Mauthausen, al que llegó el 27 de enero de 1941.

Ya en Mauthausen, Francesc fue marcado como un rotspanier (español rojo) y se convirtió en el “Spaniaker” Boix Francisco, preso número 5.185.
Nota: “Spaniaker” era el nombre despectivo con el que los nazis llamaban a los españoles.

Debido a su experiencia como fotógrafo profesional, desde finales de agosto de 1941, Boix trabajó en el Erkennungsdienst (Servicio de Identificación) junto al fotógrafo Antonio García Alonso, quien llevaba diecisiete meses más en el campo y había ocultado secretamente los negativos de algunas de las fotografías que había revelado.
A finales de 1943 trabajó junto al fotógrafo José Cereceda en labores de identificación gráfica, donde adquirió responsabilidades.

En 1944, arriesgando aún más su vida, y desde los círculos republicanos, Francesc Boix robó y sacó clandestinamente un importante número de negativos que muestran la crueldad y el horror que se vivía en el campo, incluyendo métodos de exterminio.
Los negativos llegaron a manos de Anna Pointner, quien los ocultó tras los muros de piedra de la parte posterior de su casa. Aunque a día de hoy los muros siguen en pie, es imposible localizar el lugar exacto donde fueron ocultos.

Fotografía a los pies del monumento a Anna Pointner. (La mujer de la izquierda es Anna). Mauthausen. Oberösterreich. Austria.

Liberado el KZ-Gedenkstätte de Mauthausen, Boix recopiló toda la documentación fotográfica de los delitos cometidos y la presentó como prueba contra los criminales nazis.
Cuando el martes, 29 de enero de 1946, en el Juicio a los principales crímenes de Guerra Alemanes, celebrados en Nüremberg (Alemania), el fiscal le preguntó:
¿Reconoce el testigo entre los acusados a alguien que visitara el campo de Mauthausen?-. Francesc Boix Campo contestó que sí y señaló a Albert Speer.
Albert Speer había estado en el campo de concentración de Mauthausen en 1943, en calidad de Ministro de Armamento y Municiones del Reich, y Boix le pudo reconocer en las fotografías que él mismo reveló.
Albert Speer fue declarado culpable de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad (el Holocausto) y condenado a veinte años de prisión.
Ese mismo año Francesc Boix testificó en un juicio celebrado en Dachau. Sus testimonios fueron determinantes para condenar a los altos mandos de las SS.
Frances Boix fue el único español que testificó en los Juicios de Nüremberg.

El paso por el campo de Francesc Boix se puede ver en la película El fotógrafo de Mauthausen (2018) de la directora española Mar Targarona (film muy recomendable para quien tenga intención de visitar el campo de concentración).

Continuamos. Y a los diez minutos llegamos al centro del municipio. Y como es pequeñito, y muy bonito, lo visitamos.
(El artículo termina con una galería de fotos).

Pasada la señal de fin del término municipal de Mauthausen, y un panel con varias señalizaciones (una de ellas del memorial), se continua unos seis o siete minutos. Luego hay que girar a la derecha, hacia un parque de granito, que tiene una senda de tierra, flanqueada por rocas.

Carolina yendo al museo KZ – Memorial Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Parque de granito en Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El parque fue creado en 1990 para conmemorar el 150 aniversario de la fábrica de granito del industrial austriaco Anton Poschacher, en cooperación con el mercado de la ciudad de Mauthausen.

Enseguida comienza la subida a la colina. No es pesada. Además, la zona está rodeada de casitas y verdor, lo que hace que esta parte del trayecto sea agradable.

Señalización del museo KZ – Memorial Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Seguimos subiendo unos diez minutos más, hasta llegar a un punto del camino que se bifurca en dos. A la derecha hay “un altar”. Y un poco más arriba otro.
En este tramo el suelo, de llover, podría estar embarrado.
Desde el segundo altar, y yendo hacia la derecha para seguir subiendo, ya se visualiza el campo de concentración.

Carlos en el punto del camino que se bifurca. A su izquierda está el altar. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Primer altar. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Segundo altar. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Panorámica del campo de concentración de Mauthausen. (Carlos espera a la derecha del camino). Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

HORARIOS (5 mayo de 2022):
-Del 1 de marzo al 10 de julio, de lunes a domingo en horario ininterrumpido de mañana y tarde, de 09:00 horas a 17:30 horas (última entrada a la cinco menos cuarto).
-Del 11 de julio al 31 de octubre, de martes a domingo en horario ininterrumpido de mañana y tarde, de 09:00 horas a 17:30 horas.
-Del 1 de noviembre al 28/29 de febrero, de martes a domingo en horario ininterrumpido de mañana y tarde, de 09:00 horas a 15:45 horas (última entrada a las tres).
Cerrado en Navidad (días 24, 25 y 26 de diciembre), la víspera de año nuevo (31 de diciembre) y el día de año nuevo (1 de enero).
El tiempo recomendado para recorrerlo son tres horas (Carlos y yo tardamos casi cuatro).
La entrada es gratuita.

LLEGADA AL KZ-GEDENKSTÄTTE – MEMORIAL DE MAUTHAUSEN

Al llegar entramos al centro de visitantes -punto de partida de la visita- para coger un plano del memorial y descargarnos la audioguía.
Para descargar la audioguía haz una foto al código QR (está sobre la mesa del mostrador).
En el centro de visitantes hay una librería con libros especializados en varios idiomas y el Bistró del Memorial de Mauthausen, un restaurante donde trabajan personas discapacitadas, junto con profesionales, que ofrece platos de la región.

Del centro de visitantes nos dirigimos a la entrada (portal). Y como no podía ser de otro modo sacamos la foto rigor.
El portal da al Patio de los Garajes, fuera de El Häftlingslager (campo de detención o campo de los presos).
El patio se usaba para múltiples funciones, que iban desde celebraciones de los miembros de las SS hasta agrupaciones de prisioneros para desinfectarles.
El portal estaba presidido por el águila, símbolo del terror del imperio nazi. El día de la liberación del campo de concentración de Mauthausen un grupo de prisioneros lo arrancó y derribó.

Patio de los Garajes. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

RECORRIDO POR EL MEMORIAL DE MAUTHAUSEN

Ya en el interior, más que por el plano, nos guiamos por la curiosidad. Y fuimos derechos al Portal de Entrada o Puerta Principal del campo de prisioneros.

Portal de Entrada o Puerta Principal. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

LIBERACIÓN DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MAUTHAUSEN EL 5 DE MAYO DE 1945

El 5 de mayo de 1945 los primeros tanques de la 11ª División Blindada del Tercer Ejército de los Estados Unidos llegaron al campo principal de Mauthausen (el cual había sido abandonado dos o tres días antes por las SS) y lo liberaron.
Aquel día las personas famélicas, cautivas en condiciones dramáticas a las que se aniquilaba a través del trabajo forzado (y que pudieron sobrevivir), recuperaron finalmente la libertad.

De este lugar y de aquellos momentos, pasó a la historia la imagen del vehículo blindado M8 Greyhoud de las tropas aliadas -en el centro y entre los liberados- y la enorme pancarta blanca donde se lee:
LOS ESPAÑOLES ANTIFASCISTAS SALUDAN A LAS FUERZAS LIBERADORAS

LOS ESPAÑOLES ANTIFASCISTAS SALUDAN A LAS FUERZAS LIBERADORAS.

Según algunos testimonios, la emblemática fotografía fue una imagen recreada, tomada el 6 de mayo (un día después de la liberación).

Causalmente -la casualidad no existe- 77 años después de la fecha de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, allí estábamos mi marido y yo visitándolo.

El Portal de Entrada era el único acceso al campo de detención y daba a la Appellplatz (Plaza de Recuento).
La Plaza de Recuento o Plaza de las Formaciones era la gran plaza central donde las SS hacían el recuento (Appell) de los prisioneros, a fin de controlar la presencia de los mismos.
Al principio los recuentos se hicieron tres veces al día; pero a partir de 1943 se quedaron en dos: uno por la mañana y otro por la tarde.
En cada recuento se añadía a la lista a los presos recién llegados y se daba de baja a los muertos. Asimismo, las formaciones servían para que las SS mostraran todo el poder que tenían hacia los detenidos.
En los recuentos los prisioneros tenían que estar de pie, en perfecta formación y en posición de firmes, sin importar que lloviera, nevase o hiciera un sol infernal. A lo que había que añadir los malos tratos, por parte del personal de las SS y los llamados presos-funcionarios o Kapos.
Si el número total no cuadraba con el de la lista, el recuento podía prolongarse durante horas, incluso toda la noche.

Testimonio de Stefan Krukowski (superviviente polaco del campo):
Otro modo de matar el tiempo libre era por medio de las formaciones, que podían prolongarse durante horas. A veces había un motivo para ello, otras no.
Cuando había un motivo real (una fuga), teníamos que permanecer en pie el tiempo que fuera necesario hasta que el número de presos cuadrara. A veces solo era para hacer ejercicios. Nos reservaban este suplicio especialmente si llovía. Y solo dejábamos de estar en pie durante horas y horas cuando todos estábamos calados hasta los huesos, cuando apenas podíamos levantar los pies del suelo y cuando tras la barraca yacían candidatos para ser quemados en el crematorio.

LOS KAPOS

Los Kapos (Capo o Funktionshäfting) eran elegidos por las SS entre los propios prisioneros para imponer el orden y mantener la disciplina. La mayoría eran presos comunes de origen alemán o polaco. Algunos les castigaban, a base de garrotazos y de forma discriminada, ejerciendo tal violencia que en ocasiones superaba a la de los soldados.
Los Kapos tenían mejores condiciones alimentarias y de alojamiento, y otros privilegios.
El trato desigual, entre los Kapos y el resto de los prisioneros, dificultaba la solidaridad entre ellos.

A la izquierda de la plaza principal estaba la Barraca 1, y las barracas 6 y 11, y a la derecha la Lavandería, la Cocina, el Edificio de Arresto y la Enfermería.
Las barracas 6 y 11 y el Edificio de Arresto los visitaríamos un poco más tarde. Antes bajamos al sótano donde estaban las calderas, las duchas y la Sala de Desinfección, y caminamos junto al Muro de las Lamentaciones.

Sótano de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sótano de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Libro de condolencias en el sótano de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El Portal de Entrada estaba muy vigilado, por él los prisioneros recién llegados a Mauthausen entraban al campo de detención. Acto seguido comenzaba el procedimiento de ingreso y registro, siempre largo y acompañado de torturas y vejaciones.
En ese momento se producía en la vida de los presos la ruptura con la que hasta entonces había sido su existencia vital.

A lo largo del muro los prisioneros estaban en formación, obligados a permanecer de pie horas y horas, sin importar que fuera una día de verano e hiciese un calor abrasador o que fuera una helada noche de invierno. Muchos, allí mismo, morían por agotamiento o por los golpes y palizas de las SS y de los Kapos.
En la jerga del campo de concentración de Mauthausen a esta parte del muro se la llamó “Muro de las Lamentaciones”.
Concluido el proceso de ingreso y registro, y tras despojarles de sus ropas y pertenencias personales, eran conducidos al sótano de la Barraca de la Lavandería.

Testimonio de Alberto Todros (superviviente italiano del campo):
Nos llevaron por una escalera que iba al sótano de la barraca. La ropa, las maletas, los paquetes quedaron fuera, amontonados. Los primeros bajamos por la escalera para entrar en una (…) sala donde otros presos, sin espuma y con máquinas de afeitar completamente desgastadas, nos afeitaron todo el cuerpo.
Deprisa, uno tras otro. Luego nos empujaron a otra sala donde había duchas. Fuimos a otra puerta y llegamos a un montón de ropa y calzoncillos. (…) Al que estaba delgado, quizá le daban ropa ancha, y al que era bajo de estatura la más grande de todas. Ya vestidos nos miramos los unos a los otros. No nos reconocíamos… No había palabras para describir lo ocurrido.

Actualmente el Muro de las Lamentaciones está lleno de placas que recuerdan a los caídos en Mauthausen.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

España a sus hijos caídos en Mauthausen (2 de febrero de 1978). Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Muro de las Lamentaciones. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

CAMPO I

El Campo I es la parte más antigua del campo de detención y en él estaban las barracas, de la 1 a la 20.

BARRACA 1

La Barraca 1 se dividía en tres: la Secretaría del Campo (a la derecha), la Cantina (en el medio) y el Burdel (a la izquierda).
Los secretarios del campo, cuya labor recaía en los Kapos, se dedicaban a mantener una contabilidad meticulosa sobre el estatus y los datos personales de los prisioneros. Y les asignaban a los Kommandos de trabajo y a los subcampos. De este modo los Kapos tenían un absoluto control sobre ellos.

La Cantina era el lugar donde los Kapos obtenían privilegios tales como tabaco, artículos de higiene, y muy de vez en cuando suplementos alimenticios.

A partir de 1942 la Barraca 1 contó con un burdel para presos. En él se explotaron sexualmente a prisioneras llegadas del campo de concentración de mujeres de Ravensbrück.
Nota: el campo de Ravensbrück se construyó en 1939 al norte de Alemania y fue exclusivo para mujeres.
Por trabajar en el burdel se les prometió ser liberadas del campo de concentración. Pero la promesa jamás se cumplió.
Ir al burdel para estar con las mujeres se reservaba a los presos privilegiados.

En las barracas 6 y 11 se alojaba a los prisioneros.

Entrada a la Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cada barraca tenía la capacidad para albergar a 300 prisioneros; sin embargo, a mitad de la guerra en algunas se llegaron a hacinar hasta dos mil.
Las barracas tenían una habitación A y una habitación B. Y estaban divididas en dos áreas: una para dormir y otra para el descanso.
El área de descanso era para los presos-funcionarios.

El área de dormir estaba llena de literas de madera (algunas barracas disponían de taquillas). Como norma general las literas se compartían (en cada una dormían dos prisioneros) y se tapaban únicamente con una vieja manta de lana. Las sábanas se reservaban para las camas de los Kapos.
En otras barracas del campo de detención no había literas y los presos tenían que dormir en el suelo.
El tiempo asignado para dormir a menudo no superaba las seis horas. Y a veces, las horas de sueño se acortaban, a propósito, como forma de acoso por parte de las SS y de los Kapos.

Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Las SS evitaban entrar a la zona de la barracas reservada a los presos-funcionarios. De hecho, a los Kapos se les daba cierto poder y las condiciones de vida de los prisioneros en las barracas dependía en gran medida de sus acciones.
Al no acceder los soldados a la zona de descanso de los Kapos, estos tenían una sensación de intimidad.

Letrina. Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cuarto de baño. Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Esa sensación de intimidad era la que le faltaba al resto de los internos, pues hasta tener privacidad, a la hora de hacer su necesidades, se les negó. Porque aunque en las letrinas de las barracas había retretes -ocho a lo largo de la pared de la izquierda y un urinario en la de la derecha-, no había mamparas de separación.

En el cuarto de baño había una gran agitación por la mañana. Pese a todo, lavarse a diario y mantener una buena higiene física -en las condiciones en las que vivían los prisioneros-, era sinónimo de tener gran fuerza mental y un fuerte instinto de supervivencia.

El día a día en el KZ-Gedenkstätte estaba marcado por la agitación y la rutina.
Las condiciones de vida en las barracas variaba mucho según la zona y la fecha. Los niños y jóvenes alojados en la Barraca 11 tenían condiciones relativamente buenas. Los prisiones alojados en otras áreas (que ya no se conservan) tuvieron que hacer frente a circunstancias muy adversas.

Acerca de esto Hans Maršálek escribió:
En el campo central y en casi todos los campos exteriores nos despertaban a toque de campana. Desde la primavera hasta el otoño nos despertaban a las cinco menos cuarto de la mañana y en invierno a las seis menos cuarto. Tras el sexto toque de campana teníamos que levantarnos de inmediato para repetir, a diario, el siguiente ritual: con la ayuda de unas tablas alisábamos los sacos de paja. Los lados tenían que quedar en ángulo recto y las colchas cuidadosamente dobladas. Seguidamente nos colocábamos en formación delante de las letrinas y de los aseos para lavarnos y vestirnos con rapidez; y hacíamos otra vez fila para la sopa y el café. Luego teníamos que lavar la escudilla y colocarla en su sitio dentro del armario. Fuera se repetía la formación, delante de las barracas de las columnas que iban a la plaza para el recuento. Todo esto sucedía entre empujones y golpes, que iban acompañados de las órdenes de los Kapos, que nos apremiaban en varios idiomas: ¡raus, schnell, bistro!, ¡rápido, ausrichten, marsch!

Carlos en la barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Testimonio de Lodovico Barbiano de Belgiojoso (superviviente italiano del campo):

Fotografía. Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria.

Dibujo de Lodovico Barbiano de Belgiojoso (superviviente italiano del campo). Barraca de prisioneros del campo de detención. Campo de concentración de Mauthausen. Austria.

Todas las noches, tras el ruido que hacían cien personas al amontonarse en las literas, jurando y maldiciendo en veinte idiomas, se daba la orden de silencio y se apagaban las luces. (…) Luego, cuando la gente se dormía, comenzaba el concierto de sibilancias y silbidos, ataques de tos, eructos y pedos, ronquidos en varios tonos, gemidos suaves, sollozos y maldiciones. (…) Estos ruidos surgían de cien cuerpos y se fusionaban en uno solo en la oscuridad.

Testimonio de Jean Bernard Aldebert (superviviente francés del campo):
Tienes que luchar para abrirte paso, golpeando en todas las direcciones, defenderte y abrirte el camino a través del scrum, a través de esta multitud ruidosa, maldiciéndose los unos a los otros en todos los idiomas.
Aún no había puesto los pies en los aseos cuando los Kapos arremetían con sus porras. Repartían fuertes golpes en la columna vertebral, convirtiendo una hilera de vértebras sobresalientes en un rosario de rosas.

Testimonio de Rajmund Pajer (superviviente canadiense del campo):
Como la disentería mortal y la diarrea se propagaban constantemente en el campo, ¡todos tarde o temprano estaríamos en la misma situación y tendríamos que ir corriendo a la letrina! (…) Todos sabíamos que si contraíamos la disentería, una enfermedad infecciosa muy contagiosa, habría llegado nuestro momento. (…) Y esta enfermedad cobraba la mayor parte de sus víctimas en las letrinas, donde recogíamos los cuerpos mortales por las mañanas.

Vistas estas barracas por dentro nos acercamos hasta la alambrada de la parte posterior.

De izquierda a derecha, barracas 11 y 6, y la Barraca 1. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A partir de 1943 el campo de detención estuvo rodeado por tres lados por altos muros y en el lado norte por una alambrada de púas. La alambrada y las torres de vigilancia formaban “la pequeña cadena de torres de vigilancia”.
Desde que los prisioneros regresaban de los comandos de trabajo por la tarde hasta que volvían a él por la mañana, el alambre se cargaba con una corriente de 380 voltios. Aparte, en la zona se colocaron obstáculos adicionales (alambres en el suelo).
Los soldados tenían órdenes estrictas de disparar a cualquier prisionero que sufriera una muerte dolorosa en la alambrada. Un alto número perdió la vida en ella, unos por “suicidio”, otros asesinados.
Si bien todos los informes de las SS describieron los cuerpos muertos contra la valla como “fusilados en tentativa de fuga” o “suicidio por descarga eléctrica”, en verdad fueron ejecuciones camufladas.

Recortes de periódicos. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

A la izquierda de la gran explanada (no conservada) estaba la Barraca 5.
Desde 1941 hasta 1944 los prisioneros judíos fueron alojados en la habitación B de la Barraca 5 o “Bloque de los Judíos”.
Los judíos se situaban en el extremo más bajo de la jerarquía del KZ-Gedenkstätte.

Alambrada y antiguo emplazamiento de la Barraca 5 o Bloque de Judíos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Aislados del resto de los reclusos, recibieron menos alimentos, peores ropas, ninguna protección contra el frío en invierno y nula atención médica. Eran destinados a los comandos más duros (en la cantera y en la construcción del campo), por lo que estaban debilitados y enfermaban con facilidad. Bajo semejantes condiciones muchos perdieron la vida a los pocos días de llegar al campo o en las primeras semanas. Otros eran asesinados (disparados por “intento de fuga”) o se les empujaba desde lo alto del muro de la cantera o contra la alambrada electrificada. Los que dejaban de ser aptos para el trabajo forzado eran conducidos al campo de exterminio del castillo de Hartheim para ser asesinados con gas letal.
En la primavera de 1944 se cerró el Bloque de los Judíos.
De unos 2.700 prisioneros judíos en Mauthausen y Gusen (incluidos otros mil cuatrocientos originarios de los Países Bajos), apenas sobrevivieron. Y solo unos pocos fueron trasladados al campo de concentración de Auschwitz en Polonia.

Testimonio de Josef Herlez (superviviente austriaco del campo y uno de los pocos supervivientes de la barraca de los judíos):
La barraca estaba rodeada, en el interior del campo, con un alambre de espinos extra. Después de trabajar teníamos que entrar inmediatamente a la barraca (no podíamos estar en contacto con otros presos). Dentro de la barraca estábamos “como las sardinas” (ni había cama ni cubierta). Y pasábamos la noche cabeza contra pies y pies contra cabeza, tumbados en el suelo desnudo, con nuestras miserables ropas de prisioneros.

En el exterior del recinto se encontraba el Depósito o Vertedero de Cenizas.

Hasta mayo de 1940 los muertos del campo de concentración de Mauthausen se incineraron en el crematorio de las ciudades de Stery y de Linz, luego en el campo (de primeras en un horno del crematorio y al final en los tres que había).
Si bien hasta principios de 1941 había crematorios individuales, donde las cenizas se echaban en urnas, se almacenaban o se entregaban a los familiares, esto ocurrió a posteriori y en casos excepcionales. Las ejecuciones masivas estaban normalizadas del mismo modo que las cremaciones sistemáticas de los cadáveres. Generalmente las cenizas, junto con los residuos de carbón, se esparcieron en diferentes lugares (donde se construía el campo) por los prisioneros del comando del crematorio. A partir de 1944 se echaron en un vertedero colectivo, el cual hoy en día se identifica con una piedra y una cruz conmemorativa.
En las semanas previas a la liberación, debido al incontable número de cadáveres, los hornos del crematorio no daban abasto y muchos fueron enterrados apresuradamente en fosas colectivas.

Testimonio de Ernst Martin (superviviente austriaco del campo):
(…) La mayor parte de los presos, recién llegados, eran obligados a ir hacia la alambrada electrificada. La consecuencia directa de esto era que el recluso no moría de inmediato, sino que quedaba colgado de ella con quemaduras. Y se le martirizaba durante horas (…) o quedaba totalmente carbonizado y se le mataba de un tiro.
En realidad no hubo suicidios ya que todos eran obligados a ir hacia la alambrada, salvo en escasas ocasiones, en las que a sabiendas de que iban a morir, se lanzaban a ella para terminar con su vida, y con ello con su sufrimiento.

También en el exterior (a la derecha) estaba el Lugar de las Ejecuciones; y algo más alejado el Campo de las Tiendas.
Hasta finales de 1942 en el Lugar de las Ejecuciones -a unos 25 metros fuera de la valla y a la altura de la Barraca 20-, un pelotón de ejecución de las SS fusilaba a los prisioneros. También hubo ahorcamientos. Con posterioridad los fusilamientos se realizaron en “la esquina del tiro en la nuca” (Genickschussecke).
Nota: al comienzo de la Segunda Guerra Mundial (1 de septiembre de 1939 – 2 de septiembre de 1945) los campos de concentración fueron sitios de ejecución, en los que las SS ejecutaron ilegalmente a opositores políticos.

En verano de 1944 se adosó una zona local al noreste del campo de detención para albergar a un creciente número de reclusos. En un área de 5.125 metros cuadrados -rodeada por cinco torres de vigilancia y una alambrada de púas de 700 metros de largo-, se instalaron seis tiendas de campaña grandes y ocho pequeñas.
Las tiendas eran para alojar a 800 reclutas; sin embargo se llegaron a hacinar en ellas a más de dos mil.
La planificación de construir baños no se llevó a cabo (solo hubo lavabos y letrinas de forma provisional).
A finales de 1944 llegaron los primeros prisioneros. En abril de 1945 la mayoría eran judíos húngaros que habían trabajado como esclavos en el llamado “Südostwall” –posiciones defensivas que se construyeron en el sureste del Reich alemán– y que tras semanas de marchas forzadas habían llegado al campo debilitados por completo.
Las tiendas de campaña apenas ofrecían protección contra el clima; muchos durmieron al aire libre; el Campo de las Tiendas se llenó rápidamente.
El campo de concentración de Mauthausen se desbordaba…
De aquellas, la mortandad en el Campo de las Tiendas probablemente superó con creces la del resto de las áreas.
A finales de abril de 1945 muchos de los supervivientes fueron llevados a la localidad austriaca de Gunskirchen; otros permanecieron en el Campo de las Tiendas hasta su liberación.

Testimonio de Betty Schimmel (superviviente judía y coautora, junto con Joyce Gabriel, del libro Volver a verte, que narra la historia real de amor y guerra de dos supervivientes del Holocausto:
Justo antes de perder nuestras últimas fuerzas, nos asignaron a una de las tiendas de campaña bajo el cielo helado de la colina desprotegida. Las tiendas eran grandes, pero no tenían espacio suficiente para las 200 personas que tenían que vivir allí. En lugar de camas había palets de madera cubiertos de paja en el suelo, pero demasiado poco para todos. (…)
A pesar del calor corporal de 200 almas apretujadas, nos congelábamos. (…) Estábamos cubiertos de tierra, solo llevábamos trapos en el cuerpo y teníamos piojos.

Desde el lado norte, donde estaba “la pequeña cadena de torres de vigilancia”, atravesamos de nuevo la explanada.
En el centro -entre las barracas-, un monumento corona el campo de concentración de Mauthausen. Lo rodea la inscripción en latín Discant Viventes Mortuorum Sorte (Que los vivos aprendan del destino de los muertos). La parte superior está cubierta con piedras y en su base descansan flores blancas y rojas.

Monumento con la inscripción en latín Discant Viventes Mortuorum Sorte (Que los vivos aprendan del destino de los muertos). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

EDIFICIO DE ARRESTO (ARREST-GEBÄUDE)

En el primera planta del Edificio de Arresto estaba la Prisión y en el sótano el Crematorio (con dos hornos), la Carbonera/Sala de Prisioneros, la Sala de Autopsias, el Mortuorio y la Sala de Ejecuciones.
Fuera del edificio se encontraba el Área de Pase de Lista y el Patio de la Prisión del Campo.
El patio estaba aislado del campo de detención. En él se llevaron a cabo algunos fusilamientos. También sirvió para reunir a los presos que estaban a punto de pasar a la Cámara de Gas para ser asesinados.

Patio de la Prisión. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Desde el Patio de la Prisión accedimos al Crematorio.

CARBONERA/SALA DE PRISIONEROS (Y HORNOS)

La Carbonera fue el lugar donde se almacenó el carbón para el primer horno crematorio. De los tres que hubo en Mauthausen, el que se encuentra, pasadas la Carbonera y la Sala de Prisioneros, fue el primero.
El primer horno estuvo funcionando del 5 de mayo de 1940 al 3 de mayo de 1945 (dos días antes de la liberación del campo).
El segundo horno -construido en mayo de 1942- también estaba en el Crematorio, pero se desmanteló tras la liberación del campo. De él no queda nada, solo las huellas del pavimento rojizo.
Nota: el tercer horno estaba en el sótano de la Enfermería (e igual que el primero, aún se conserva).

Además de para deshacerse de los cadáveres, los crematorios borraban las evidencias de la realidad del campo de concentración de Mauthausen.
Las incineraciones las operaban los presos del comando del crematorio, que a partir de 1942 se alojaron en el sótano (Sala de Prisioneros), separados del resto.

Carbonera/Sala de Prisioneros del Crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Primer horno crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sala de Ejecuciones del Crematorio (y lugar donde estaba el segundo horno). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

SALA DE AUTOPSIAS

En esta sala los médicos nazis realizaron autopsias en los cuerpos muertos de los prisioneros. También los diseminaron para estudiarlos.

Sala de Autopsias del Crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

MORTUORIO  

Esta sala estaba equipada con una cámara frigorífica. En ella se depositaban los cadáveres hasta su incineración.

Mortuorio del Crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

SALA DE EJECUCIONES

A partir de 1941 se instaló la Sala de Ejecuciones.
En la Sala de Ejecuciones estaba “la esquina del tiro en la nuca”.
Y a partir de 1942, los presos condenados a muerte fueron ahorcados en un travesaño de hierro colocado debajo del techo de cristal.

GENICKSCHUSSECKE

En la esquina izquierda de la Sala de Ejecuciones había un dispositivo (un balastro de madera que se inclinaba). Con él las SS mataron a los prisioneros, con un tiro en la nuca.

CÁMARA DE GAS

Desde marzo de 1942 hasta mayo de 1945 entre el sótano del Edificio de Arresto y la Enfermería, estuvo funcionando la Cámara de Gas. En ella las SS asesinaron a un mínimo de 3.500 prisioneros con gas letal Zyklon B. (Antes de ser asesinados, eran obligados a desvestirse para ser sometidos a un examen dental para ver si tenían dientes de oro).

En los juicios donde se acusó a las SS de crímenes contra la humanidad nadie negó la existencia de la Cámara de Gas en el KZ-Gedenkstätte de Mauthausen ni que en ella se ejecutaron asesinatos masivos de personas.

Finalizada la visita al sótano del Edificio de Arresto subimos a la Prisión.

La Prisión o “Búnker” -construida entre 1939 y 1940-, tenía treinta y tres celdas de unos siete metros cuadrados cada una, y se utilizó para alojar a los deportados que iban a ser ejecutados. También para interrogar a presos políticos y para los castigos oficiales (arrestos).

Celdas de la Prisión, sitas en los laterales del pasillo, (pasada la puerta enrejada). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Las ejecuciones (a tiros) se realizaron en la parte trasera de la prisión (patio), otros fueron asesinados en la Cámara de Gas o en la Sala de Ejecuciones.
Los interrogatorios los dirigían las SS y miembros de la Policía Secreta de La Gestapo. En ellos no faltó el maltrato y la tortura.
Los arrestos eran impuestos por el comandante del campo, casi siempre de forma arbitraria, por haber violado el Lagerordnung (reglamento del campo), el cual incluía normas y prohibiciones desconocidas, con frecuencia contradictorias entre sí. Cuando el arresto era muy severo el prisionero permanecía a oscuras y privado de alimento.

Testimonio de Josef Drexel (superviviente alemán del campo):
Como todas, la celda, a excepción del cubo para hacer las necesidades, estaba vacía. (…) En las paredes y las puertas los presos habían escrito confesiones desamparadas…
En las celdas, a veces, se recibía compañía, solo fugazmente unas horas o días. (…) Entonces la puerta se abría, sobre todo al caer la tarde, por la noche, y un hombre tambaleándose era empujado a la celda para ser tu compañero, hasta que podía mantenerse de nuevo en pie para caminar. Casi siempre, el prisionero se estiraba de inmediato, boca abajo, intranquilo y en un estado terrible. No hablaba, solo gemía en un rincón.

GRAFFITI DEL MEMORIAL DE MAUTHAUSEN

Durante años, los visitantes del Memorial de Mauthausen iban dejando mensajes en sus paredes, en forma de graffiti.
Como en el memorial está prohibido dejar graffitis se habilitó una sala en la Prisión para tal fin.
En “la sala de graffitis” personas de diferentes países y en muchos idiomas inmortalizan mensajes. Algunas dejan constancia de haber estado en el lugar con la frase “Yo estuve aquí”; otras escriben textos relacionados con la política o con la religión.

“Sala de graffitis” en la Prisión. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Antes de abandonar el Edificio de Arresto, Carlos dejó un mensaje en “la sala de graffitis de la Prisión”. Nuestro mensaje no tiene nada que ver con cuestiones religiosas ni políticas, más bien atestigua que estuvimos en el campo de concentración de Mauthausen, siete décadas después de su liberación; y que nuestro amor permanece intacto, como el primer día.

Abandonamos el Edificio de Arresto y nos dirigimos al Cementerio.

Cementerio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En la entrada hay dos placas, una a cada lado. La de la izquierda recuerda:

Placa en la entrada del Cementerio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Septiembre de 1944 – Abril 1945
En este campo fueron internadas más de 3.000 mujeres de diferentes nacionalidades que lucharon por la libertad de su país y la paz del mundo.

La placa de la derecha indica Cuarentena.
Y es que en el lugar donde hoy se encuentra el Cementerio estuvieron las barracas de la 16 a la 19.
Estas barracas tuvieron varias funciones. De primeras, en ellas se aisló a grupos de prisioneros en lo que se llamó Campo de Cuarentena.
Más tarde, las barracas se utilizaron como campo de prisioneros de guerra soviéticos (considerados por los nacionalsocialistas como enemigos ideológicos). Y por último, como campo de concentración de mujeres.

CAMPO DE CUARENTENA

El Campo de Cuarentena estuvo separado del campo de detención por un muro de piedra. Dentro, estaban las barracas 16, 17, 18, 19 y 20.
En estas barracas se aislaba a determinados grupos de prisioneros, los enfermos y no aptos para el trabajo, para ser ejecutados.
A los enfermos se les alojó en el Sonderrevier (Sanatorio Especial).

Los prisioneros recién llegados tenían que pasar un periodo de cuarentena, de entre dos y cuatro semanas, para evitar la propagación de enfermedades contagiosas.
Durante la cuarentena los reclusos se acostumbraban al terror del campo de concentración y aprendían normas de supervivencia.

En estas barracas no había literas ni mantas. Y los presos eran maltratados por los Kapos, física y psicológicamente.
La desnutrición, una inadecuada atención médica, el hacinamiento y la ejecuciones selectivas dieron como resultado un gran número de muertes.

CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MUJERES

Con la llegada a Mauthausen de cerca de 2.000 mujeres y niños del campo de Ravensbrück, las barracas 16, 17 y 18 pasaron a llamarse campo de concentración de mujeres.
Salvo alguna excepción, en las barracas del campo de detención solo se habían alojado a hombres.
En las últimas semanas de la guerra, grandes grupos de mujeres de los campos de concentración evacuados llegaron a Mauthausen. Algunas fueron deportadas, otras alojadas en un edificio de la fábrica en la cantera y en el Sanitätslager (Campo Sanitario).
El cómputo total de las mujeres que pudieron haber estado internas en Mauthausen fue de unas diez mil.

Testimonio de Simone Désirée (superviviente francesa del campo):
Nos llevaron a una vieja fábrica en desuso, junto a la cantera. Estábamos hacinados. No sé con exactitud cuántos éramos, unos dos mil. (…) Dormíamos sobre la paja en el suelo; no había ni la más mínima comodidad, ni baño; solo barreños que usábamos como retretes, o salíamos fuera. Y solo pudimos sacar agua de un pequeño riachuelo que pasaba por allí.

CEMENTERIO

En la posguerra, el lugar donde estaban las desmanteladas barracas 16, 17, 18 y 19 se convertiría en un cementerio.
En los meses previos a la liberación murieron unos 45.000 prisioneros, tanto en el campo de Mauthausen como en los subcampos.
Como la capacidad de los crematorios no bastó para incinerar tantos cadáveres, las SS mandaron enterrarlos en una fosa común, en un lugar conocido como Marbacher Linde (Tilo Marbach), al este del campo de concentración, y en Gunskirchen.
Cuando el ejercito estadounidense liberó el KZ-Gedenkstätte, encontraron cientos de muertos. Por ello, los soldados improvisaron cementerios para darlos sepultura.
Tras la liberación muchos prisioneros perdieron la vida, a consecuencia de las enfermedades y la inanición. Sus cuerpos se enterraron en estos cementerios..

En los años 50 se exhumaron los restos mortales de los prisioneros, a fin de identificarles. Algunos se repatriaron a los países de origen de la persona; otros se enterraron en los nuevos cementerios del Campo de Cuarentena y en el antiguo Campo II.

En los cementerios del campo de concentración de Mauthausen descansan más de 14.000 personas. Como la mayoría de los cuerpos se incineraron en los hornos, no hay tumbas para ellos.
El Parque de los Monumentos y los dos hornos crematorios suplen las tumbas, recordando de forma individual a los que murieron en el campo.

BARRACA 20

La Barraca 20 o “Barraca de la Muerte” se usó temporalmente como “enfermería especial”. En ella se alojaba a los prisioneros que ya no podían trabajar y a los que tenían enfermedades contagiosas.
En “la enfermería especial” los reclusos carecían de los cuidados médicos necesarios; no había calefacción, la alimentación era inadecuada. Y regularmente estaban sujetos a selecciones.
A menudo, hasta seis internos tenían que compartir una cama individual.

A los clasificados como incurables se les asesinó a palos o con inyecciones de veneno.

Testimonio de Edmong Goergen (superviviente luxemburgués del campo):
En esta choza de madera, dividida en tres habitaciones, nos quemábamos en verano y nos congelábamos en invierno. La primera sala estaba abarrotada de “casos de sarna”. (…) La segunda estaba a rebosar de gente aquejada de tifus y disentería. En la tercera, los que habían contraído tuberculosis quedaban al desamparo. Dormíamos en tres camas, una encima de la otra, que medían 80 centímetros de ancho. (…) A menudo nos obligaron a dormir en una cama individual: dos cabezas presionadas en los 80 centímetros de ancho arriba, dos cabezas juntas en la parte inferior. Así sufrieron los prisioneros y murieron a miles.

Entre 1942 y 1943 los internos de la Barraca 20 fueron asesinados en el vagón de gas (camión readaptado para ejecutar con gas tóxico).
Desde la primavera de 1944 en la antigua Barraca de la Muerte se alojó a unos 5.000 prisioneros de guerra -oficiales soviéticos- de la llamada “Acción-K” (presos recapturados que fueron deportados al campo de concentración de Mauthausen para ser asesinados). Aunque no se les ejecutó de inmediato, apenas sobrevivieron a los malos tratos y al hambre durante más de cuatro o seis semanas, en las que tuvieron que desempeñar los trabajos más duros.

Antiguo emplazamiento de la Barraca 20 o Barraca de la Muerte. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

“LA CACERÍA DE CONEJOS”

En la noche del 2 de febrero de 1945, unos 500 prisioneros de la Barraca 20 intentaron fugarse. Para ello, atacaron con extintores, lanzaron objetos a las torres de vigilancia y arrojaron mantas y ropas húmedas a la alambrada electrificada, provocando un cortocircuito. A una parte de ellos les alcanzó el fuego de las ametralladoras de los soldados que vigilaban las torres; pero más de cuatrocientos consiguieron escapar del campo.
Los que escaparon se convirtieron en víctimas de una acción de búsqueda a gran escala en la que participaron las SS, la Policía y gente de la localidad.
A casi todos los que fueron descubiertos se les asesinó in situ.
A esta búsqueda se le llamó despectivamente Mühlviertel Hansenjagd (“La cacería de conejos”).

Acerca de este dramático episodio (del que solo unos pocos presos lograron escapar y sobrevivir), el párroco Josef Radgeb escribió en su diario:
2 de febrero de 1945.
Parece que 400 presos se han fugado de Mauthausen. (…) Los presos son cazados como criminales peligrosos. Han escapado descalzos. Durante tres días no tuvieron nada para comer… En los bosques se escuchan disparos. (…) La gente tiene miedo y no dan nada, a pesar de que no se trata en absoluto de criminales peligrosos y de que no han hecho nada a nadie. Ante una cobardía tan clara no hay ninguna compasión, y nuestra gente imita en parte a los soldados de las SS, que sin compasión derriban a tiros a todos los que atrapan.

CAMPO II

El Campo II (barracas de la 21 a la 24) se construyó en 1941.
A partir de 1944 se utilizó como “campo de cuarentena”.
De aquellas, los prisioneros que llegaron a Mauthausen tuvieron que pasar en el Campo II las primeras semanas, en condiciones muy severas.

Los meses previos a la liberación, el Campo II se convirtió en un centro de resistencia organizada, donde los reclusos llegaron a formar una organización secreta. Sus objetivos eran establecer una red de apoyo para los prisioneros en situación de necesidad y ocultar ante los ojos de los nazis a los que se encontraban en especial peligro.
En las semanas previas a la liberación la organización logró conservar pruebas y se preparó para un posible enfrentamiento armado con las SS.
No olvidemos que, en un lugar donde la deshumanización de las personas era el comienzo del fin, cualquier intento de mantener la condición humana sería interpretado como un acto de resistencia.

Desde 1961 el Campo II es un cementerio. En él están enterrados los restos mortales de los presos de “los cementerios americanos”.

CAMPO III

El Campo III se construyó entre la primavera y el verano de 1944, como una extensión separada del campo de detención.
Este campo tenía cinco barracas y dos talleres y estaba rodeado por un muro de dos metros y medio de altura, una alambrada de púas electrificada y torres de vigilancia.
Los primeros presos fueron más de 2.000 hombres y mujeres polacos que habían sido deportados de Mauthausen tras la rebelión de Varsovia en otoño de 1944. Algunos, desde la oficina de trabajo local, fueron asignados a empresas austriacas para realizar trabajos forzados; los restantes permanecieron en Mauthausen.

Con la finalidad de ocultar las terribles condiciones del campo a las tropas aliadas -cada vez más próximas-, a finales de abril de 1945 las SS asesinaron a prisioneros enfermos, ancianos y físicamente debilitados.
(Recordemos que el campo estaba superpoblado y que los reclusos sufrían una aguda carencia alimentaria y sanitaria).

Unos 1.400 presos del campo de enfermos se concentraron primero en el Campo III. Ayudados por los del Campo I (consiguieron sacarles del Campo III y les escondieron en otras barracas) cientos pudieron salvarse de una muerte segura; el resto fueron asesinados con gas letal o murieron de desnutrición y/o exhaustos.

Desde donde estaba el antiguo Campo III nos encaminamos a la Enfermería.
El edificio comenzó su construcción el 1 de septiembre de 1940.
Al principio solo se trataba de unas sencillas barracas. Y no fue hasta finales de 1944 cuando se terminó de construir un edificio de ladrillo llamado “la nueva enfermería”.
En el nuevo edificio había un pequeño hospital. En él recibían atención médica los prisioneros que las SS consideraban importantes (Kapos o trabajadores especializados).
A los presos que enfermaban -la falta de higiene favorecía la propagación de las enfermedades-, se lesionaban (o les lesionaban) o dejaban de ser aptos para trabajar se les sometía, por parte de los doctores de las SS, a experimentos médicos, sin importarles que murieran. Otros, de no ser asesinados, eran abandonados a su suerte en lugares separados dentro del campo de detención.
Para ocultar estos crímenes, los doctores de las SS falsificaron documentos.

En la década de los años 60 en el antiguo edificio de la enfermería se realizaron varias reformas. Y desde 1970 es un museo.
Desde mayo de 2013 el museo cuenta con las exposiciones permanentes:
El campo de concentración de Mauthausen 1938-1945.
Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas.

Ya en el museo del memorial de Mauthausen estuvimos viendo la exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración – proyecto fotográfico de Stefan Hanke.

Cartel de la exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración (museo de Mauthausen). Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración (museo de Mauthausen). Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Zofia Posmysz. Exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración (museo de Mauthausen). Austria. Fotografía de Stefan Hanke.

Bogdan Bartnikowski. Exposición temporal Supervivientes del Campo de Concentración (museo de Mauthausen). Austria. Fotografía de Stefan Hanke.

En el museo se encuentra el cuadro ¡JAMÁS! del pintor valenciano Antonio Camaró.

¡Jamás! Cuadro de Antonio Camaró, expuesto de forma permanente en el museo del campo de concentración de Mauthausen. Austria.

La obra, que se expone de forma permanente desde el 1 de abril de 2021, fue retirada dos años atrás por considerarla “amoral”, como resultado de una mala interpretación de la creación del artista.
En palabras de Antonio Camaró, ¡Jamás! es un monstruo, un falo, no en el sentido sexual, sino de depravación, como lo que hubo allí.

Al cuadro le acompaña una placa explicativa:
La obra es un alegato contra todo totalitarismo y barbarie. Simboliza el horror y la monstruosidad que padecieron los seres humanos que estuvieron entre estos muros.

El cuadro homenajea a los más de 4.700 españoles muertos en el campo de concentración de Mauthausen de los más de siete mil que sufrieron, en sus propias carnes, aquel “Babel Infernal”, siendo a su vez, un grito para que Jamás se repita un acto contra la humanidad.

EXPOSICIÓN: EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE MAUTHAUSEN 1938-1945

La exposición El campo de concentración de Mauthausen 1938-1945 hace un repaso de la historia del campo de Mauthausen y sus subcampos, desde la llegada de los primeros prisioneros (8 de agosto de 1938) hasta su liberación.
La exposición está instalada en la planta baja del antiguo “pabellón de enfermos” y se divide en:
1. Histórica Sala de Enfermería.
2. Digresión sobre la exposición – Entorno regional.
3. Digresión sobre la exposición – “La cacería de conejos” de la comarca del Mühlviertel.

MAUTHAUSEN, LUGAR DEL CRIMEN – UNA BÚSQUEDA DE HUELLAS (exposición y lugar de conmemoración)

Esta segunda exposición trata acerca del asesinato en masa en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen mediante la búsqueda de huellas y la conservación de pruebas.
La exposición, que también es un lugar de conmemoración, está instalada en la planta subterránea y se divide en dos.

PRIMERA PARTE:
I. Violencia diaria.

Fusta o látigo con el que las SS realizaban los castigos corporales a los prisioneros. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

La imagen muestra una de las fustas con las que las SS realizaban los castigos corporales. Muchos prisioneros morían a consecuencia del mismo.
El castigo podía ocurrir en cualquier momento.
De la violencia del castigo corporal no se libraba ningún preso, ni siquiera los Kapos.

En la flagelación el prisionero era azotado con 25 latigazos, que el mismo debía contar en voz alta, y en alemán. En caso de equivocación el castigo comenzaba desde cero.
El gran interrogante era: ¿qué sucedía si los presos no sabían hablar alemán? (La respuesta horroriza).

II. Ejecuciones.
III. Los límites del campo como lugar de muerte.
IV. Muerte en la Cantera.
V. Medicina letal.

Jeringuilla con la que los doctores de las SS realizaban experimentos médicos en los cuerpos de los prisioneros. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

La imagen muestra una de las jeringuillas que los doctores de las SS usaban para inyectar en los cuerpos de los reclusos sustancias letales. Esta, en concreto, fue sacada clandestinamente del KZ-Gedenkstätte de Mauthausen en 1943 por Alois Stockinger, preso austriaco que trabajó en la farmacia de la enfermería.
Días previos a los juicios de Mauthausen -celebrados en 1946– el austriaco entregó la jeringuilla a los investigadores como prueba, declarando él mismo como testigo de las inyecciones mortales. Posteriormente Stockinger entregó la jeringuilla a la colección del museo.

Reacción cutánea en el cuerpo de un prisionero, tras un experimento médico. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

La imagen muestra la reacción cutánea, tras un experimento de vacunación en un prisionero de Mauthausen.
Además de experimentar con vacunas en los cuerpos de los presos de Mauthausen-Gusen, los doctores de las SS realizaron experimentos farmacéuticos y nutricionales.
Se tiene constancia que estos experimentos dieron como resultado más de quinientas muertes.

Otros experimentos médicos fue los sangrados. A los presos se les extraía toda la sangre y morían desangrados.
La sangre era enviada al este para hacer transfusiones de sangre a los soldados.

VI. Asesinato con gas letal.
VII. La eliminación de los cadáveres.

ANTIGUA ÁREA DE ASESINATO Y SALAS CONMEMORATIVAS (segunda parte)

Tercer Horno Crematorio de Mauthausen

Los cadáveres de los presos fueron incinerados en este horno desde mediados de abril de 1945 hasta la liberación del campo.

Tercer horno crematorio. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Placas en la Antigua Área de Asesinato y Salas Conmemorativas. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Placas en la Antigua Área de Asesinato y Salas Conmemorativas Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-“Sala de los Nombres”.
En las semanas previas a la liberación, esta sala se utilizó para almacenar los cuerpos de los prisioneros. Ahora, en ella están inscritos los nombres de las 81.000 personas que murieron en el KZ-Gedenkstätte de Mauthausen y en los subcampos, conocidas por su nombre.

Sala de los Nombres. Antigua Área de Asesinato y Salas Conmemorativas. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

La finalidad de la “Sala de los Nombres” es visibilizar la dimensión que tuvo el asesinato en masa y homenajear dignamente a las víctimas.

Cámara de Gas.

Cámara de Gas. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sala de Ejecuciones.
Sala de Autopsias.
Cámara frigorífica para depósito de cadáveres.

Después de visitar el museo y las exposiciones vimos la Barraca de la Cocina (por fuera) y la Barraca de la Lavandería.

En la Barraca de la Cocina estaban las cocinas y en el sótano se almacenaban las provisiones.

Barraca de la Cocina. (Carlos espera sentado en un banco de la pared). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

En la Cocina un comando de presos preparaba la comida, tanto para de las SS como para los internos del campo de concentración de Mauthausen. Mientras que los Kapos tenían una alimentación adecuada y podían recibir paquetes de comida de sus familiares, el resto se alimentaba con raciones aguadas, que no llegaban a las mil quinientas calorías. Por ello el peso medio de los prisioneros era de unos 40 kilos. De hecho, y para no morir de hambre, tenían sus propias estrategias.

Acerca de esto Hans Maršálek escribió:
El hambre nos perseguía de día y de noche. La comida era un tema recurrente en los hambrientos (…) Hacían trueques: cambiaban rodajas de embutido o de pan por sopa (…), prendas de vestir o ropa interior por comida. Inspeccionaban en los lugares de trabajo buscando cosas comestibles. Y comían raíces, hierba, hojas, bellotas, ratas, gatos, perros y desechos de carbón vegetal. Asaltaban a los que llevaban la comida o intentaban lamer de las ollas vacías alguna gota que quedara del potaje de verduras. (…) Por la noche intentaban robar pan.

BARRACA DE LA LAVANDERÍA

En la antigua lavandería encontramos una sala con banderas y grabados que recuerdan a los muertos en Mauthausen, y una capillita.
Junto a la bandera republicana se leen las conmovedoras palabras:

Te di a luz, ¡Oh, hijo mío!
Fuiste justo luchador de la Libertad.
Cuánto te lloro…
A los españoles republicanos muertos en Mauthausen.

Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Sala con banderas en la antigua Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Grabado dedicado a los españoles republicanos. Sala con banderas en la antigua Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Capilla en la antigua Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Capilla en la antigua Barraca de la Lavandería. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cruz de madera conmemorativa. Papa Juan Pablo II. (Barraca de la Lavandería). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Salimos del campo de detención.
Acabábamos de visitar una parte importantísima del KZ-Gedenkstätte; pero aún nos quedaban cosas por ver, como la impactante, y escalofriante, Escalera de la Muerte.

A la izquierda, dando la espalda al Portal de Entrada, estaba la Comandancia de las SS. Y a la derecha otras barracas que servían para la administración del campo o como talleres.
Algunas de estas barracas fueron las residencias de altos mandos y de sus familias; otras se usaron como lugares de ocio.

La Comandancia (a la izquierda, pasado el Portal de Entrada). Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Al frente del campo estaba el comandante. De él dependían los oficiales, los suboficiales y los guardias.
En la Comandancia -hoy un edificio de piedra- se tomaron las decisiones sobre el destino de los prisioneros.
La totalidad de hombres de las SS que dirigieron y vigilaron el campo de concentración de Mauthausen-Gusen y sus subcampos fue de unos ocho mil.

Entre los habitantes de Mauthausen y los miembros de las SS hubo intereses (relaciones económicas) y celebraciones (matrimonios); y conflictos (reyertas en tabernas).

COMANDANTES DE MAUTHAUSEN-GUSEN

Durante los siete años que estuvo funcionando el campo de concentración hubo dos comandantes: Albert Sauer y Franz Ziereis.
El 9 de febrero de 1939 Sauer fue sustituido por Ziereis.
Nota: el comandante Franz Ziereis fue apodado por los españoles como “el Pavo”.

Cuando Franz Ziereis intentaba huir de las tropas aliadas, fue alcanzado por disparos y trasladado al campo de Gusen. Antes de morir -24 de mayo de 1945-, y en los interrogatorios, confesó los crímenes cometidos en Mauthausen; pero achacó los delitos a sus superiores y a los subordinados.

PARQUE DE LOS MONUMENTOS

En la década de los años 50, en los terrenos de las antiguas barracas, y en los que los rodean, se fueron erigiendo monumentos por parte de distintos estados y colectivos de víctimas. Por ello, el Parque de los Monumentos es un espejo de las relaciones políticas que hubo en la posguerra y de la Guerra Fría.
Algunos monumentos son de naciones que ya no existen (República Democrática Alemana, Unión Soviética o Yugoslavia). Otros son de nuevos países (Ucrania) que quisieron verse representados en lo sucesivo.

La mayoría de los monumentos tienen carácter nacional, heroico o viril. Los presos que fueron deportados, los perseguidos racialmente, los homosexuales y las mujeres quedaron relegados. Y no fue hasta los años setenta y noventa que en el parque se erigieron más monumentos: uno dedicado a los judíos y otro a las víctimas de los pueblos de etnia gitana Sinti y Romaní o Roma.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Carlos en el Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Todos los monumentos tienen su belleza.
Pero el más tierno y simbólico de todos es el que emula a un niño sentado en el suelo, jugando e invitando a jugar a otros pequeños, ya que su cuerpo es un columpio.

Parque de los Monumentos. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

CANTERA WIENER GRABEN: LA ESCALERA DE LA MUERTE Y EL MURO DE LOS PARACAIDISTAS

Entre 1938 y 1943, en la cantera de granito Wiener Graben, además de explotar al máximo a los presos, se les exterminaba.
Los prisioneros del comando de trabajo Strafkompanie (Empresa Penal o Compañía Disciplinaria) llamados “Portadores de Piedras” eran obligados a subir de ocho a diez veces al día, cargando bloques de granito a sus espaldas de hasta 50 kilos de peso a la zona alta, por los 186 escalones que tenía la escalera de la cantera, para llevarlos al campo.
De todos los trabajos forzados que hubo en el KZ-Gedenstätte, este fue el más duro y peligroso.

En la escalera se llevaba a los prisioneros al límite de la resistencia humana y de la crueldad. El enorme esfuerzo que debían realizar, unido al debilitamiento por el hambre o por estar enfermos, y los malos tratos (mientras subían podían ser golpeados), hacía que muchos murieran en el ascenso.
Con frecuencia, los presos, exhaustos, caían desplomamos y soltaban la pesada carga. Esto creaba un efecto dominó en el resto, con resultado de muerte al final de la escalera.
Aparte, las SS asesinaba deliberadamente a los prisioneros, disparándoles o empujándoles, provocando el mismo efecto dominó.
Por lo expuesto, los prisioneros del campo de concentración de Mauthausen la llamaban “Escalera de la Muerte”.

Escalera de la Muerte. Exposición permanente Mauthausen, lugar del crimen – Una búsqueda de huellas (museo del memorial). Austria.

Pero en la cantera, no solo se podía morir en la escalera, sino también por caer por el precipicio. Una vez arriba, y a los pies del muro, los soldados de las SS empujaban a los prisioneros, los cuales se precipitaban por él, matándose.
A los presos que se precipitaron por el muro las SS les llamaron despectivamente “los Paracaidistas”.

En numerosas ocasiones los que sobrevivieron a la escalera fueron obligados a alinearse en el borde del muro. Y a punta de pistola, se les daba dos opciones: recibir un disparo de fuego o empujar al abismo al que tenían delante.
Los presos que no eran capaces de soportar aquella locura se suicidaban, lanzándose por el Muro de los Paracaidistas.

Testimonio de Stefan Niewiada (superviviente polaco del campo):
Uno de los crímenes que presencié fue contra un grupo de judíos holandeses. Al grupo, de unas cien personas, les obligaron a ponerse en fila para empujarse los unos a los otros desde lo alto de las rocas. Yo trabajaba a unos 150 metros del lugar donde se estrellaban. Luego, los de la Compañía Disciplinaria se llevaban los cadáveres al crematorio.

La mayor desilusión llegó para mí cuando nos topamos con una valla, que impedía acceder a la cantera, y por ende a la escalera. Por lo que nos tuvimos que conformar con verla desde el mirador.

Vista desde el mirador de la Escalera de la Muerte y del Muro de los Paracaidistas. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Observándola, no es la misma de antaño (fue renovada en 1942).
La Escalera de la Muerte -escenario de una de las mayores crueldades de la humanidad-, era de arcilla y roca, con escalones inestables y de diferentes alturas. Con semejantes características, la dificultad no solo radicaba en la subida, también en la bajada, máxime cuando a la penalidad expuesta había que sumar el tener que andar con sandalias de suela de madera, a un ritmo trepidante y sin descanso.

Desde el mirador caminamos por fuera del recinto. Antes de regresar a la estación de Mauthausen anduvimos por una pradera con árboles hasta un monumento (monolito).
El lugar donde se alza fue ocupado por el Sanitätslager (Campo Sanitario).

Antiguo emplazamiento del Campo Sanitario/Campo Ruso. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Monolito en el antiguo emplazamiento del Campo Sanitario/Campo Ruso. Campo de concentración de Mauthausen. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

El Sanitätslager se comenzó a construir en 1941 para alojar a los prisioneros de guerra soviéticos, de ahí que de primeras se le llamara Campo Ruso.
El Campo Ruso tenía varias barracas y estaba rodeado de una alambrada electrificada. Para cuando se quiso terminar (verano de 1943) la mayoría de los presos habían muerto.
A partir de entonces el Campo Ruso se utilizó para aislar a los prisioneros no aptos para el trabajo y a los enfermos terminales. En ausencia de una buena alimentación y de atención médica miles quedaron abandonados a su suerte.

Testimonio de August Kammhuber (superviviente austriaco del campo):
(…) A diario he visto a docenas de personas que reventaban, sin que yo estuviera en situación de proporcionarles la menor ayuda. (…) No había un solo día en que no se extrajera a docenas de muertos en medio de los moribundos, pues el puesto del que moría de inmediato era ocupado por otro.

En el campo, sito a la izquierda del antiguo Campo Sanitario/Campo Ruso, las SS jugaron al fútbol. Y llegaron a jugar partidos contra equipos de la región.
A los partidos podían asistir los habitantes de Mauthausen, convirtiéndose con ello en testigos indirectos de la muerte masiva.

GALERÍA DE FOTOS DEL MUNICIPIO DE MAUTHAUSEN

Heinrichskirche (antigua iglesia de Mauthausen).

Heinrichskirche (en el centro). Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Nightclub Prestige.
Cosas de la vida, el club nocturno de “mujeres alegres” está junto a la iglesia del pueblo.

Nightclub Prestige (a la izquierda). Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Estatua blanca que recibe (e incita al pecado capital de la lujuria) a los clientes del Nightclub Presige. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Villa Poschacher.

Villa Poschacher. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Casa Lebzelterhaus y Casa Seyerhaus.

Casa Lebzelterhaus (a la izquierda) y Casa Seyerhaus (a la derecha). Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Fortaleza Schindta-Burg.

Fortaleza Schindta-Burg. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Estación 6 correspondiente a Adolfo Pérez Esquivel (espacios intermedios de la audioguía).

Estación 6 correspondiente a Adolfo Pérez Esquivel. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Iglesia parroquial de San Nicolás.
La iglesia está construida sobre la plaza del mercado y la rodea el antiguo cementerio.

Iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Rodeando la iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cementerio de la iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Rodeando la iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Torre de la iglesia parroquial de San Nicolás. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Vista desde la parte alta del pueblo. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Puerta con un sol en el centro del pueblo de Mauthausen.

Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Escultura Ciervo del polaco Stanislaw Krzekotowski.
Stanislaw Krekotowski fue un prisionero del campo de concentración Mauthausen-Gusen.

Escultura Ciervo de Stanislaw Krzekotowski. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Detalle en el Área de descanso en la Antigua Plaza Romana.

Detalle en el Área de descanso en la Antigua Plaza Romana. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Fuente de San Juan Nepomuceno.

Fuente de San Juan Nepomuceno. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Parada del transbordador de bicicletas Ennsegg (de mayo a septiembre).

Parada del transbordador de bicicletas Ennsegg. Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Castillo de Pragstein.

Castillo de Pragstein (a la izquierda). Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Oso berlinés en Mauthausen.

Carolina con el oso berlinés de Mauthausen. Oberösterreich. Austria. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Por Carolina Olivares Rodríguez.

PROYECTO STOLPERSTEINE EN MADRID

PROYECTO STOLPERSTEINE EN MADRID

En mis últimas escapadas a la capital de España (Madrid) -motivada por mi inminente visita al campo de concentración de Mauthausen en Austria-, estuve recorriendo los distritos de Chamberí y Tetuán para localizar las seis placas de bronce del proyecto Stolpersteine.

El proyecto Stolpersteine, traducido como “piedra en el camino que puede hacer tropezar al caminante”, fue puesto en marcha en 1997 por el artista alemán Gunter Demnig con la finalidad de recordar a los fallecidos y supervivientes de los campos de la Alemania nazi.
Hasta la fecha, en el proyecto conmemorativo han participado 1.800 ciudades de una veintena de países.

Las placas son pequeños cubos de cemento (10 x 10 x 10 centímetros). La cara superior se recubre con una fina lámina de latón donde se graba (a mano) los siguientes datos de la persona:
-Nombre y apellidos.
-Fecha de nacimiento.
-Datos de la deportación.
-Fecha del fallecimiento o de la liberación.

Las seis plaquitas en Madrid homenajean a los 450 madrileños, víctimas de los campos de concentración del nacionalsocialismo.

PLACAS DE BRONCE EN MADRID

-Stolpersteine de Pedro Díaz Clemente.
C/Virtudes 22.

Stolpersteine de Pedro Díaz Clemente. Virtudes 22. Madrid. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Stolpersteine de Andrés Fariñas Adsuar.
C/Viriato 2.
La placa de bronce no está en la puerta del portal, sino a unos pocos metros a la derecha, mirando a la vivienda.

Stolpersteine de Andrés Fariñas Adsuar. Viriato 2. Madrid. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Stolpersteine de José Bello Sánchez.
C/Ponzano 44.

Stolpersteine de José Bello Sánchez. Ponzano 44. Madrid. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Stolpersteine de Antonio Zurita Mayo.
C/Espronceda 7.

Stolpersteine de Antonio Zurita Mayo. Espronceda 7. Madrid. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Stolpersteine de Eufemio García García.
C/Francos Rodríguez 106.
La placa de bronce se encuentra bajo un árbol, delante del edificio de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional.

Stolpersteine de Eufemio García García. Francos Rodríguez 106. Madrid. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

-Stolpersteine de Enrique Calcerrada Guijarro.
C/Bravo Murillo 20. (La vivienda ya no existe).

Stolpersteine de Enrique Calcerrada Guijarro. Bravo Murillo 20. Madrid. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Por Carolina Olivares Rodríguez.

LA LEYENDA DE SAN JORGE (TEXTO ADAPTADO)

LA LEYENDA DE SAN JORGE (TEXTO ADAPTADO)

Estatua del dragón de San Jorge. Platja d’Aro. Gerona. Cataluña. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Siglos atrás se presentó a las puertas de la villa de Montblanc un dragón pavoroso, de aliento fétido y venenoso, que mataba y engullía los rebaños y amenazaba la ciudad. El rey convocó a todo el pueblo y acordaron dar a la bestia un par de corderos cada día. Acabados los corderos, le dieron toros y caballos. Y cuando ya no disponían de ningún animal decidieron que, por sorteo, cada día le entregarían una persona.

LA LLEGENDA DE SANT JORDI en el Portal de Sant Jordi en Montblanc. Tarragona. Cataluña. España. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

La hija del rey se encargó del sorteo y extrajo un nombre: ¡el suyo! Y por ello, todo el mundo estalló en llanto; pero ella salió hacia el bosque para cumplir con su suerte…
De repente vio ante sí un joven caballero con armadura dorada, a lomos de un caballo blanco como la nieve.
-Caballero, no te expongas a una muerte segura-. Le dijo la princesa.
-Me llamo Jordi (Jorge)-. Dijo él .-Y he venido a salvarte.

Jorge se presentó ante el dragón y le hirió bajo su ala izquierda. Luego, pidiéndole a la princesa que le diera el ceñidor, ató al dragón por el cuello para que ella los llevara a la ciudad.

En mitad de la plaza los esperaba el pueblo.
Y con un nuevo golpe de lanza, San Jorge remató al dragón, que se hundió en la tierra.
Y de ahí nació, al momento, un rosal de rosas rojas como el color de la sangre. Entonces San Jorge tomó la más bonita y se la ofreció a la princesa. Y salió por el Portal de Sant Jordi, que se encuentra en una de las torres de la muralla de la bella villa medieval de Montblanc… Para que hoy, tú, recuerdes su hazaña.

Portal de Sant Jordi. Montblanc. Tarragona. Cataluña. España. Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

Por Carolina Olivares Rodríguez.