AHORA QUE YA NO EXISTES.

 

No sé bien cómo empezar a escribirte. Hace tanto tiempo que partiste…

No solo de mi vida, sino del mundo.

Últimamente, cuando te encontraba tras la esquina de la antigua casa donde viviera, años atrás, junto a mis padres y mi único hermano, te evitaba y me mostraba distante. Y tú, contraria e irónicamente, venías a mi encuentro cada vez que me veías pasar. Cualquier excusa era buena para intentar entablar una conversación conmigo… Pero por aquel entonces, era demasiado tarde.

 

A veces, pensaba en el pasado, en nuestro pasado, y me preguntaba: ¿qué hubiera sido de nosotros si tú no me hubieras rechazado una y otra vez?

Tan enamorado estaba yo de ti como tú lo estabas de la que fuera vecina de nuestro mismo barrio.

Sin embargo, el paso del tiempo todo lo cambia. Y del mismo modo que nosotros cambiamos, nuestros sentimientos también lo hicieron.

 

Por aquel entonces, cuando el amor llamó a la puerta de mi corazón, tú lo ocupaste por completo. Fue una época tan bonita; y mucho más bonita podría haber sido si tú te hubieras enamorado de mí.

Pero el destino es caprichoso, y no siempre está de parte del jugador.

Y yo, por primera vez en mi corta vida, pues solo tenía quince años de edad, estaba perdiendo la partida del juego del amor.

 

Recuerdo momentos de baile en una discoteca, ahora desaparecida. Fuera, junto a la orilla de la playa, una tarde estuvimos hablando de cosas sin importancia. Tú eras tres años mayor que yo, y con total probabilidad, debías percibir, de algún modo extraño, los sentimientos que tenía hacia ti.

Y bailando, bajo las tenues luces de aquella vieja discoteca, recuerdo estar abrazada a tu cuerpo, pegada a él. Entonces, mientras escuchaba la dulce voz de un joven cantautor anglosajón, acercabas tus labios a mi boca… Y me besabas con pasión.

Luego, mirándome fijamente a los ojos, simplemente sonreías.

 

Y aun guardo, en mi álbum de los recuerdos, instantes mágicos. Porque jamás olvidaré que juntos disfrutamos del maravilloso concierto que dio en nuestra ciudad natal, en Santander, el grupo de música pop español llamado Mecano.

Como tampoco podré olvidar la frase que, en plena actuación musical, me dijiste susurrándome al oído: si estuviéramos abajo te sacaría a bailar.

Años más tarde, el tren del amor volvería a pasar por nuestra estación. Sin embargo, tú y yo, ya no éramos los mismos de antaño… Al menos yo… O mejor dicho, mis sentimientos hacia ti eran distintos.

¿Por qué no me agarraste de la mano y me arrastraste por las escaleras hacia abajo? Quizá, solo quizá, podríamos haber bailado por última vez, envueltos en un halo de romanticismo especial.

Ahora, nunca podremos vivirlo.

 

También fue hace años, que la enfermedad se apoderó de tu cuerpo. Y la muerte vino para llevarte para siempre al país del sueño eterno.

Y allí estaba yo, junto a tu familia, y junto a ti.

Nadie del ayer, ni siquiera los que decían ser tus amigos, estuvieron dándote un poco de afecto y cariño.

 

Desde que viajaras al viaje del no retorno hasta hoy, no he dejado de pensar en ti. Han pasado tantos años desde entonces…

Que cruel y trágica es la vida para el que ha esperado. Y mucho más cruel y trágica resulta ser para quien sabe que la persona de la que se enamoró en el pasado, le corresponde cuando todo se vuelve imposible.

Y es que, los designios del amor no se pueden comprenden.

 

Tengo una cita pendiente contigo: debo ir a verte al cementerio.

Lo sé, no tengo perdón de Dios, hace más de una década de tu ausencia… Pero, Antonio, no vivo en Santander.

Algún día, no sé cuándo, iré a visitarte. Te lo prometo.

Aunque quiero que sepas que, para verte, no preciso ir a buscar tu tumba. Tan solo tengo que cerrar los ojos y buscar tu imagen dentro de mi cabeza.

 

No voy a despedirme de ti, no me gustan las despedidas. Por ello te diré… Hasta luego.

Ah, escribí un pequeño poema. Te lo he dedicado.

Te lo dejo aquí, al final de esta carta.

Espero sea de tu agrado.

Un beso. Carolina.

 

Poema dedicado a ti.

 

La niña que soñaba con amores perfectos
vivió una adolescencia compleja.
Rezagada y siempre en un segundo plano
fue un patito feo para el chico al que amó.

 

Los años pasaron…
el chico, tan hermoso, fue un caballero en todo momento.
Pero siguió ignorando, a la que, tiempo después

se trasformó en un bello cisne.

 

La juventud dio paso a la edad adulta:
hombre y mujer fue el resultado final.
Cuando el fuego había dado paso a cenizas
tu corazón, caprichosamente, palpitaría por mí.

 

Demasiado tarde para quien…
Perdió media vida esperando.

 

Ahora que ya no existes
solo estás en mi recuerdo…
Y te asomas, de cuando en cuando, a mi vida
haciéndote presente en mis sueños.

 

No me queda nada por decir ya
aunque pido, por favor, que
donde quiera que habite tu alma
se haya visto liberada
de la tormenta que le supuso a tu cuerpo físico
ser un perpetuo adicto
a todo lo que le destruyó.

(Dedicado al que se fue para no volver… Pues… Quedó ahogado en las aguas de un lago artificial. (Referente a la canción titulada Lago artificial, del grupo musical español Mecano).