Camino a no sé dónde
el frío aire azota mi cara,
la gélida brisa me daña la vista,
el viento seco agrieta mis labios.
Las nubes, en este día gris, amenazan tormenta.
Allá, en la lejanía, donde comienza el firmamento y termina el horizonte;
donde se unen Cielo y Tierra,
allá quiero que me conduzca el tren de la Armonía.
No llueve, no hay rayos ni truenos,
sólo nubes que ocultarán esta noche la luz de las estrellas.
Hoy, el sol permanece escondido, oculto tras las tinieblas.
El día le ha negado a las luces del Alba y, probablemente a las del Ocaso,
dibujar su particular acuarela abstracta.
Y los colores que pintan cuadros que nunca se repiten
no tienen cabida en el viaje que estoy haciendo;
viaje que emprendí temprano esta mañana;
viaje que durará hasta la madrugada.

Camino a la Eternidad
es el mejor camino,
Nada muere, Todo nace:
Todo es vida y Nada es muerte.