Berlín se localiza al noreste de Alemania. Capital del país, integra uno de los dieciséis estados federales alemanes. Es la ciudad más poblada de Alemania y de Europa Central.

Berlín tiene una gran historia y mucho, mucho que ver. Es por ello que, salvo breves datos acerca de ella, la primera parte de este artículo se centrará básicamente en dar información de lugares y monumentos que visitar.

La capital alemana tiene la consideración de Centro Cultural y Artístico de primer nivel por ser Ciudad Mundial. Como ciudad, y referente a la política, es una de las más influyentes de la Unión Europea (U.E.)

En el año 2006 la Unesco la eligió Ciudad Creativa, y tres años más tarde (2009) sería galardonada con el prestigioso premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Con esta información podemos sacar la siguiente conclusión: Berlín es una ciudad distinguida y poderosa que ha logrado alcanzar un reconocimiento en ámbitos históricos y artísticos, mundialmente hablando.

 

    Cómo llegar desde España.

 

Tomando como referencia España (más concretamente la capital, Madrid) debes tomar un avión desde el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid – Barajas (Terminal 2 o Terminal 4) vía Berlín. En la actualidad funcionan dos aeropuertos: Aeropuerto de Berlín (Berlín – Tegel TXL) a 8 kilómetros del centro, y Aeropuerto de Berlín – Schönefeld (SXF) a 20 kilómetros del centro. Cuenta con un tercero: Aeropuerto de Berlín – Tempelhof (THF) clausurado el 31 de octubre del año 2008.

Llegar al centro de Berlín desde cualquiera de los aeropuertos no plantea ningún inconveniente; en poco tiempo estarás en la ciudad.

 

     Visita turística por la ciudad.

 

Para conocer bien Berlín necesitas, como mínimo, una media de entre tres y cinco días, en los cuales vas a tener que patearla en profundidad. Debido a su climatología (tipo continental húmedo, inviernos muy fríos y veranos cálidos) la mejor fecha del año para visitarla es de mayo a septiembre.

Aunque es una ciudad con encanto particularmente la encontré… ¿Cómo definirla? Con un color: el gris. Aun habiendo estado en ella en verano, a Berlín la vi de color gris.

Consigue un plano de la ciudad en una de las Oficinas de Información y Turismo (tienes una justo bajo la monumental Puerta de Brandenburgo). Así podrás hacer una óptima planificación y repartir los recorridos y rutas turísticas, conforme al número de días que hayas elegido para tu estancia.

Tras lo expuesto ha llegado el momento de emprender la andadura por la capital de Alemania.

Estos son los lugares imprescindibles que no puedes dejar de ver:

-Alexanderplatz: situada en la parte más céntrica de la ciudad es la plaza más visitada. En ella podrás ver La Torre de Televisión y El Reloj Mundial.

Sobre la ubicación real de La Torre de Televisión (en alemán, Fernsehturm) matizar que, aunque a día de hoy todo es considerado lo mismo, la “plaza original” está detrás de la torre.

-Fernsehturm tiene 368 metros de altura y es el edificio más alto de la ciudad. Arriba del todo hay un mirador del que se ve una impresionante vista de Berlín. Si te animas a subir, el precio por hacerlo está en torno a los 15 euros.

-El Reloj Mundial: es un reloj que marca la hora de todas las ciudades del Mundo.

En la plaza destacan (además del Reloj Mundial) La Fuente de la Amistad entre los Pueblos; y tres monumentos más: Ayuntamiento Rojo, La Fuente de Neptuno y La Torre Marienkirche (Iglesia gótica).

-La Puerta de Brandenburgo: es el símbolo del triunfo de la paz frente a las armas. También es el principal símbolo, no solo de Berlín, sino de toda Alemania.

El emblemático monumento es una antigua puerta de entrada a la ciudad que se inauguró en el año 1791. En 1795 la puerta sería coronada por una cuadriga de caballos de cobre. Sobre un carro tirado por los cuatro caballos se observa a la Diosa de la Victoria. Esta escultura es una réplica (la original fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial). Y no fue hasta pasada la guerra que tanto la puerta como la cuadriga dejarían de sufrir daños. En 1956 las dos ciudades (este y oeste) acordaron reconstruirla. Cuando se levantó El Muro de Berlín (entre los días 12 y 13 de agosto del año 1961 y sin previo aviso) la puerta quedó “en tierra de nadie” puesto que el Muro dividía el este del oeste.

Situación: plaza de París (Pariser Platz) en el centro de la ciudad. En las inmediaciones se encuentran La Potsdamer Platz y El Reichstag (El Palacio del Parlamento).

 

     Mención especial al Muro de Berlín (breve resumen de su historia).

 

   El Muro de Berlín, o -muro de la discordia- tenía una longitud de 47 kilómetros y mantuvo separadas 28 años a las dos “Alemanias” a la Alemania Occidental (al oeste) de la Alemania Oriental (al este). Las dos Alemanias recibieron respectivamente estos nombres: “la República Federal Alemana” (R.F.A.) y “la República Democrática Alemana” (R.D.A.)

La primera estuvo gobernada políticamente por lo hoy en día conocemos como democracia, la segunda tuvo implantado un régimen comunista.

El derrumbamiento del Muro de Berlín supuso uno de los acontecimientos históricos más importantes del S. XX. En diferentes puntos de la ciudad se localizan restos del histórico muro, es lo que se denomina: El Camino del Muro.

Aunque en nuestra visita a la ciudad nosotros estuvimos en un par de zonas distintas donde todavía se ve el muro, voy a ceñirme a hablar solo de una de ellas: East Side Gallery.

East Side Gallery es el tramo más largo que se conserva del muro. Con sus 1316 metros lo encontrarás entre el puente Oberbaumbrücke y la estación Ostbahnhof (en Mühlenstraße, distrito Friedrichshain). Se le conoce con ese nombre (East Side Gallery) por ser “Una Galeria de Arte al Lado Este de Berlín”.

En el año 1990 -luego de haber caído el muro- 118 artistas venidos de 21 países, pintaron sobre él impresiones, pensamientos y todo aquello que el acontecimiento les inspiró. De todos los dibujos que se aprecian en él, quizá, el más carismático sea el que retrata “El Beso más famoso de la Historia del Mundo”.

En la pintura plasmada en el muro se ve el beso que se dieron, en la vida real, Erich Honecker y Leónidas Breznev, líderes comunistas respectivamente de la Alemania Oriental y la Unión Soviética. La fotografía fue tomada en junio del año 1979 durante el 30 Aniversario de la República Democrática Alemana. Y es que, por lo visto (nunca mejor dicho) Erich y Leónidas eran hombres muy besucones.

 

     El Muro de Berlín en Madrid (España).

 

Si resides en Madrid (o vas de visita) podrás ver trozos del muro alemán. Así que en el supuesto de que aún no hayas ido a Berlín, bien por tenerlo en tareas pendientes, bien porque no te atrae lo suficiente como para volar hasta allí, en la capital española te espera una pequeña parte de la Historia.

En el Parque de Berlín (distrito de Chamartín) hay fragmentos del muro.

Pero la comunidad madrileña alberga más: están en Parque Europa de Torrejón de Ardoz.

 

     La banda de rock británica Pink Floyd y su The Wall – Live in Berlin.

 

El 21 de julio del año 1990, Pink Floyd celebró en Berlín un concierto de música (en vivo) de su álbum de estudio titulado: The Wall (El Muro). El concierto fue para conmemorar la caída del Muro de Berlín, hecho ocurrido ocho meses antes.

 

     Otros puntos de interés.

 

-Punto Charlie: o Checkpoint Charlie, el más famoso de todos los pasos fronterizos del Muro de Berlín entre los años 1945-1990, control entre Estados Unidos y la Unión Soviética. “Charlie” es la tercera letra del alfabético fonético de la OTAN. El punto vivió escenas de huidas, algunas trágicas.

Checkpoint Charlie es la primera caseta de control reconstruida. Inaugurada el 13 de agosto del año 2000 es igual que la original, exceptuando que los sacos, en vez de estar rellenos de arena tienen cemento.

En la zona se puede entrar a un museo dedicado al muro, fragmentos procedentes de la división del país y la última bandera del Kremlin (palabra rusa cuyo significado es Ciudadela de una Ciudad).

-El Monumento a los judíos de Europa asesinados (Denkmal für die ermordeten Juden Europas, Holocaust – Mahnmal o Monumento del Holocausto) es un recuerdo al Holocausto. El monumento es parecido a un laberinto, donde da la impresión de estar desorientado y/o perdido. En un anexo subterráneo, Ort der Information (o Punto de información) están los nombres de las personas, víctimas judías conocidas.

-La Catedral de Berlín (Berliner Dom): es el templo más representativo de la capital alemana (Catedral de la Iglesia Evangélica) jamás ha sido pisada por un obispo católico. Nosotros no la visitamos por dentro, solo nos limitamos a verla por fuera. Por los laterales de la fachada había andamios pero, dentro de lo que cabe, pudimos apreciarla bastante bien. Lo que más destaca son las cúpulas de cobre color verde. Está dentro del jardín Lustgarten. En él hay mucho ambiente, mucha gente sentada o tumbada sobre el césped. Allí descansamos un rato mientras estuvimos conversando con jóvenes góticos que estaban reunidos bebiendo cerveza y escuchando música. Y si les dabas un 1 euro podías sacarte una fotografía con ellos.

-El Obelisco (Columna de la Victoria): colosal columna de 69 metros de altura que está erigida en mitad de la rotonda Großer Stern (Gran Estrella) dentro del parque Tiergarten, en el centro de Berlín. En su interior hay una escalera de caracol con 285 escalones que conducen al mirador. La culmina una estatua dorada de un ángel.

 

     Curiosidad: Prisión de Spandau.

 

La Prisión de Spandau (parte más occidental de Berlín) fue construida en el año 1876 y fue un Centro Penitenciario Militar. Terminada la Segunda Guerra Mundial albergó a siete condenados del régimen nacionalsocialista (partido político de los nazis, liderado por el Führer (dictador) Adolf Hitler) los cuales fueron sentenciados en los Juicios de Núremberg (juicios celebrados a antiguos líderes del ejército nazi -entre los años 1945 – 1946- acusados por haber cometido crímenes de guerra contra la humanidad (holocausto, exterminio de judíos (principalmente)  en numerosos campos de exterminio también llamados Campos de la Muerte o Fábricas de la Muerte) por un Tribunal Militar Internacional. Los siete enjuiciados fueron condenados, unos a penas de 15 y 20 años; otros a cadena perpetua.

En agosto del año 1987, tras la muerte del último prisionero (Rudolf Hess, condenado a cadena perpetua) la Prisión de Spandau fue demolida. En su lugar se construyó un centro comercial.

 

     El grupo británico Spandau Ballet (y con él vino la polémica).

 

En la década de los 80 unos jóvenes músicos, de estética neorromántica, decidieron poner a su banda el nombre de Spandau Ballet. Al parecer el nombre fue sugerido por un discográfico, quien lo vio escrito en el baño de un bar (sin poder precisar si fue en la ciudad de Londres o en Berlín). El nombre resultaba atrayente, misterioso, por lo que, en unanimidad, los cinco componentes del grupo musical acordaron llamarse así. Sin embargo la polémica no tardaría en caer sobre ellos: el nombre Spandau Ballet supuestamente ocultaba una ideología con connotaciones políticas (nazismo) y hacía referencia a los siete condenados (señalados anteriormente, Juicios de Núremberg) y a la danza (baile o ballet) que habían hecho los reos con motivo de haber sido ahorcados en la prisión berlinesa de Spandau. Al espasmo previo a la muerte -cuerpos que se sacudían una vez que estaban colgados en las sogas- se le llamó “El Ballet de Spandau”.

Obviamente todo esto forma parte de un mito urbano: ni los miembros del grupo de música eran nazis, ni ninguno de los siete mandos condenados murieron ahorcados en prisión.

En resumidas cuentas: la leyenda negra pudo surgir a raíz de una extraña mezcla de cosas, ya que, en efecto, los nazis sí llamaron “Baile de Spandau” a los agónicos movimientos que -instantes antes de morir en la horca- hacían los cuerpos de los judíos.

Cerrando lo concerniente a Spandau, añadir que:

-Su nombre corresponde al quinto distrito administrativo de Berlín.

-Ciudadela de Spandau: es una fortaleza sita en Berlín. Fue construida para proteger la ciudad de Spandau (antaño perteneció a Berlín). Ha sido usada como museo y es un popular punto para el turismo.

-La marca BMW posee una fábrica de motos allí.

 

          BERLÍN. ALEMANIA. EUROPA. Segunda parte.

     Campo de Concentración de Sachsenhausen.

Ya que estás en la ciudad de Berlín la excursión al famoso Campo de Concentración debería ser obligada.

Debo advertirte que visitar el campo de Sachsenhausen no es una experiencia agradable que digamos, al contrario: realmente es como revivir la tragedia que vivieron los prisioneros. Sin embargo, creo necesario trasladarse hasta él para ver uno de los lugares, que han pasado a la Historia, por la brutalidad aplicada y la masacre producida.

 

   Datos referentes al traslado, horario y precio.

 

El Campo de Concentración de Sachsenhausen está a las afueras de una pequeña localidad llamada Oranienburg (en Brandenburgo, Alemania) a 35 kilómetros al norte de Berlín. La mejor forma de desplazamiento, desde la ciudad, es en transporte público. En la estación de trenes de Alexanderplatz tomamos uno hasta Oranienburg. El trayecto es muy ameno y dura una hora, aproximadamente.

El Campo de Concentración está abierto al público en horario interrumpido de mañana y tarde. Cuando nosotros fuimos abría a las 08:30 horas y cerraba a las 18:00 horas. El coste de la entrada es variable, dependiendo que seas adulto, menor, estudiante… Así que lo mejor para saber cuándo te costará visitarlo es acceder a páginas de información web.

Para visitarlo a fondo precisarás invertir media jornada.

 

     Diferencia entre Campo de Concentración y Campo de Exterminio.

 

Antes de adentrarnos en Sachsenhausen opino que es de vital importancia que sepas diferenciar entre un Campo de Concentración y un Campo de Exterminio.

El Campo de Concentración era un tipo de Campo de Trabajo que servía para la detención de personas, las cuales estaban hacinadas, carentes de derechos y/o respeto y diariamente eran sometidas a durísimas condiciones de vida.

Los primeros Campos de Concentración se crearon en Alemana en 1933, año en el que Adolf Hitler alcanzó el poder. En ellos se recluyeron a un multitudinario número de personas consideradas “enemigas” por ser contrarias al régimen político implantado, más bien impuesto (partido nacionalsocialista o nazi). Por tanto, seguidores o simpatizantes del partido socialista y el partido comunista alemán fueron detenidos y trasladados a los campos. Y como no, judíos, discapacitados, gitanos, homosexuales, rusos… Fueron organizados por las S.A. (Organización Paramilitar del Partido Nazi) y La Policía (Las S.S. Schutzstafell, Escuadrillas de Defensa o Escuadrillas de Protección, Guardia de Élite del Estado Nazi).

Al final todos los campos de concentración y trabajo se centralizaron en seis. Sus nombres son (figuran en orden cronológico): DACHAU, SACHSENHAUSEN, BUCHENWALD, FLOSSENBÜRG,  MAUTHANSEN (o Campo de los Españoles) y RAVENSBRÜCK. Desde entonces los prisioneros quedaron custodiados por las temibles y terribles S.S.

El Campo de Exterminio: en el año 1941 comenzaron a funcionar con una clara finalidad puesto que estos campos no fueron diseñados para aniquilar personas (en este caso TODAS INOCENTES) por realizar trabajos forzados. Para nada. Su principal objetivo fue la exterminación, en el menor tiempo posible, de la mayor cantidad de personas que pudieran.

Aunque los nazis persiguieron y asesinaron a diversos tipos de personas, su empecinamiento recayó en los judíos. La desorbitada cifra de hombres y mujeres asesinados ascendió a los 6.000.000 (seis millones, siendo en su mayoría personas judías).

Los nazis creyeron estar por encima del resto de las razas; su idea se basaba en la supremacía de la raza, la raza aria. Ellos sentían que eran especiales, mejores que el resto del mundo. Es por ello que las demás razas debían ser exterminadas… Sobre toda la judía.

En julio del año 1941 se elaboró “La Solución Final de la Cuestión Judía” (consistente en la aniquilación de los judíos a través de procedimientos biológicos). Y el 20 de enero del año 1942 -tras la celebración de la conferencia de Wannsee- se ultimaría el plan (completamente descabellado) para exterminarles.

En los campos de exterminio las personas vivían (o mejor dicho, malvivían) en condiciones infrahumanas, hacinadas en barracones donde no había higiene ni nada con que poder cubrir las necesidades básicas de un ser humano. Y mientras aquellos INOCENTES se debatían entre la vida y la muerte, intentaban sobrevivían al hambre, a la sed y al sinfín de enfermedades y epidemias que pululaban -con la libertad que a ellos se les había arrebatado vilmente- por todos y cada uno de los rincones de los campos. El personal responsable de los campos era implacable; y cientos de modos de tortura y asesinato fueron aplicados despiadadamente por las S.S. haciendo que la vida de los presos fuera un completo infierno.

Ahora que ya sabes diferenciar los campos, metámonos de lleno en uno.

 

     Llegada a Oranienburg.

 

Desde la parada de Oranienburg hasta el Campo de Concentración de Sachsenhausen hay una tiradita andando, así que sal de la estación y ve siguiendo las indicaciones. No hay pérdida, en menos de un cuarto de hora estarás en la puerta principal del campo donde se puede entrever “Museum Sachsenhausen” (la pared que recibe a los turistas y visitantes está fragmentada). Luego de traspasarla dirígete al punto de compra – venta de entradas.

Junto al recibidor verás una estantería, su interior guarda lo que en el pasado fuera una botella de cristal verde. La boca está colgada, junto a un pedrusco, sujeta por un alambre a un clavo de la pared, mientras el cuerpo está debajo, hecho añicos. Esta botella tiene su propia historia.

Antes de acceder al campo buena opción es alquilar allí mismo un audio guía (cuesta unos dos o tres euros). Te lo cuelgas al cuello, seleccionas el idioma y en los diferentes puntos podrás escuchar desgarradores testimonios reales y descubrir impactantes historias (como el de la citada botella).

Según vas avanzando hacia la entrada, acceso al campo en sí, verás fotografías de algunos prisiones, ya liberados; otras de cadáveres…

Unas 30.000 (treinta mil) personas fueron asesinadas en Sachsenhausen.

Una puerta de hierro y enrejada da la espléndida bienvenida con el letrero en alemán “Arbeit Macht Frei” pudiendo ser traducido con las frases: El Trabajo Libera, El Trabajo te Libera o El Trabajo os Hará Libres).

 

     El Campo de Concentración de Sachsenhausen (recorrido interior).

 

En el año 1936 los nazis construyeron el campo que, cual abanico, se despliega ante ti. Al frente se alza el monumento (obelisco, año 1961) en memoria a la liberación del campo. Repartidos por  él  verás los barracones donde vivían (o descansaban y dormían, o lo intentaban) los prisioneros. El mero hecho de entrar y ver uno por dentro producirá en ti unas sensaciones extrañas. Nosotros entramos en varios situados a la derecha. Literas donde podrían llegar a dormir varias personas, una mesa (supuestamente para comer) con su asiento y un cuarto de baño compuesto por una serie de letrinas, así era y es la estructura interior de las barracas.

Estar allí te hace imaginar… Sucesos atroces… Actos malos y perversos. Y te parece estar viendo cuerpos hambrientos y sedientos, tumbados, cansados; cuerpos que han estado expuestos, en el patio central del campo, a las inclemencias caprichosas del tiempo… Tras jornadas interminables de trabajo: y otros más enfermos o muertos por inanición, por agotamiento. Todavía, a día de hoy, me formulo, una y otra vez, la siguiente pregunta: ¿cómo pudo suceder aquello? Fueron personas, igual que tú y que yo. Y me cuestiono todo; incluso la existencia de un Dios.

La visión del interior de los barracones es horrible; pero lo peor aún no ha llegado, está por llegar. Celdas de castigo y tortura. Salas donde se practicaban autopsias, o lo que es más grave, donde se experimentaba, con personas… Vivas… Con niños. No se aplicaban métodos anestésicos… Quizá deberías verlo por ti mismo. Quizá… Algún día. Y hay más, mucho más aterrador, más horripilante: en salas subterráneas están las cámaras de gas. Y fuera más horror: los crematorios. Puedo asegurarte que, allí dentro, tendrás muchos sentimientos. Y todos irán de la mano de la tristeza y la pena; y también de la impotencia e incomprensión.

En la zona de los crematorios se encuentra el monumento en memoria del prisionero. Cerca de allí se ubica una de las zonas donde se realizaban los fusilamientos. Y hay otras abiertas donde se ahorcaba, azotaba…

No puedo evitar entristecerme, enrabietarme; al tiempo que escribo voy recordando… Aun con todo lo que supone, realmente merece la pena visitar un Campo de Concentración y ver -con tus propios ojos- una parte de la Historia de la Humanidad que jamás, jamás debería volver a repetirse. Fue un error, un terrible error del que TODOS debemos aprender. Trajo consecuencias, pagaron inocentes… No tengo palabras. Lo dejo aquí para que cada cual piense y reflexione acerca de ello.

Algunos barracones son una especie de museo. Albergan todo tipo de cosas y objetos relacionadas con lo sucedido. Los barracones de la izquierda, donde están las salas en las que se practicaban experimentos clínicos, hay imágenes y recortes de prensa de los nazis, trajes de soldados, documentación… Instrumentos musicales… Y el típico “pijama de rayas que llevaban los presos”. En otros barracones, centrales, verás documentos y escritos,  dibujos muy explícitos de formas de tortura, suelas desgastadas de zapatos…

 

     Deja tu mensaje pacifista. Deja un pedacito de tu corazón.

 

Tienes una oportunidad única, hay unas hojas en blanco… Deja tu mensaje, uno de Amor. O reconciliador, o escribe solo por desahogarte…

Particularmente nada escribí; sin embargo Carlos, mi marido, sí dejó escrita su impresión:

“Impresionante terror el que se tuvo que vivir. El ser humano no aprende se sus errores y olvida la Historia. Deseo que este horror no vuelva a producirse. Todos somos iguales”.

 

     Final de la visita a Sachsenhausen.

 

Ya fuera del campo verás placas en homenaje a los asesinados. Pasea por el lugar, despacio. La música será tu compañera, está en el ambiente, envolviéndote. No salgas con sentimientos de odio o rencor. En contraposición a lo que hayas podido sentir dentro, respira la paz que emana y siente su calma, siente paz.

 

     Otros sitios que visitar en la ciudad de Berlín.

 

Diversas edificaciones (iglesias o sinagogas) museos y parques repartidos de este a oeste. Pero prefiero dejarte con la curiosidad… Así podrás descubrir, por ti mismo, estos otros lugares.

 

     Bebida y comidas típicas (pequeña muestra culinaria).

 

Respecto a la carne uno de los platos típicos es el Eisbein, consistente en codillo de cerdo en salmuera con col agria y puré de guisantes. Los pescados están muy presentes en la gastronomía berlinesa. Cocinan la angula verde, el lucio y la perca, y los suelen rociar con cerveza. Porque si algo se bebe en Alemania es cerveza.  La autóctona de la ciudad de Berlín es la cerveza Berliner Weisse.

Un dulce típico de Berlín son precisamente las berlinas (parecidas a los donuts). Allí reciben el nombre de Berliner Pfannkuchen.

Esperando no nos hayáis empachado -pues por algo he sido breve con el tema culinario- deseo que este artículo os haya servido para conocer algo más Berlín.