15 DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 1998

15 DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 1998

Marilyn Manson.

Hoy, 15 de septiembre, hace 20 años que salió a la venta Mechanicals Animals (Animales Mecánicos) CUARTO disco de estudio del artista estadounidense Brian Hugh Warner, alter ego de Marilyn Manson, siendo aquí Omega en homenaje a David Bowie.
Esta fecha es especial y por eso Marilyn Manson la eligió.
Pocos saben, aún, lo que esconde. Solo los estudiosos de la numerología desvelamos su significado oculto.

Marilyn Manson se presentó en este disco como MAR1LYN MAN5ON.
La importancia del número 15 es vital. Es la esencia no solo de este maravilloso disco sino del artista.
Vinculado al número 15 en la presentación se sustituye la I y la S -en CUARTO lugar- por el 1 y el 5.

Omega (Marilyn Manson).

15: Brian nació el 1 del 5 (cinco de enero del 69).
6 + 9: 15.
CUARTO álbum, día 15 del noveno mes del año (9).
En numerología el 6 representa el lado femenino y el 9 el lado masculino.
Marilyn Manson (representado como un ser extraterrestre y hermafrodita en Omega) realmente es un hombre. Aunque curiosamente la suma del 1 y del 5 da 6.
Un matiz: el disco no cuenta con 15 canciones sino con 14. (Más otra oculta).
La ambigüedad queda reflejada en este jugar con los números 14 y 15. Omega podría corresponderse con la letra O de nuestro alfabeto, sin contar la Ñ (la lengua de Marilyn Manson es anglosajona (inglés) y no cuenta con esta letra. Con lo cual la O -representada por Omega- ocupa el puesto decimoquinto (15).

En Australia Mechanicals Animals se publicó un día antes (el 14 de septiembre). Este otro juego de números bien pudo deberse a la diferencia horaria.
Aunque… Marilyn Manson dice estar obsesionado con el día de San Valentín; y con las flores.
Queda patente quienes son los Animales Mecánicos (os remito a las propias palabras del artista):

“La mayoría de las personas, según la definición estándar del diccionario, son androides. No hay ninguna razón para imaginar un mundo de ciencia ficción de personas de metal dentro de ellos; ya, las personas que caminan pareces seres humanos, pero no actúan como tal. No expresan ningún tipo de creatividad, no muestran ninguna emoción: se han embrutecido con las drogas, la televisión y la religión.”
(Brian Hugh Warner – Marilyn Manson”).

Otro de sus números claves es el 3. HATE y LOVE (es lo que simboliza Marilyn Manson; el mal y el bien).
Observen: haTe y loVe.
Ahora escuchen su canción God is in the T.V.
Creo que tras esto poco más hay que explicar.

En resumidas cuentas: principio (Alfa) – fin (Omega) todo o nada; blanco y negro… Sin olvidar que Marilyn Manson y/o su Omega también son tres colores: amarillo, azul y rojo.

Marilyn Manson y los tres colores: Amarillo (puntas del cabello). Azul (alrededor de los ojos). Rojo (melena).

Y algo más: Marilyn Manson tiene varios tatuajes; pero solo un número tatuado. Adivinen cuál.

100 METROS

100 METROS

Cartel de la película 100 metros.

“Los resultados nos hacen pensar que estamos delante de una enfermedad llamada Esclerosis Múltiple”.
Así, cual jarro de agua fría, es como el actor malagueño Dani Rovira -quien encarna al protagonista de la historia real, cuyo verdadero nombre es Ramón Arroyo Prieto– recibe de boca de la especialista, en un momento dado de la película 100 metros, la noticia de que a sus treinta y pocos años de edad padece una enfermedad autoinmune del Sistema Nervioso Central; con el hándicap añadido de ser, al menos hasta la fecha, crónica, degenerativa e incurable.

Portada del libro de Ramón Arroyo Prieto Rendirse no es una opción.

La película, basada en el libro autobiográfico de Ramón titulado Rendirse no es una opción, incluye unos ingredientes ficticios, pudiéndose decir que cobran vida en el personaje del suegro de Ramón, cuyo personaje es interpretado por el actor Karra Elejalde.
100 metros es la historia de una persona, un hombre, Ramón, quien prácticamente pasa, de la noche a la mañana, de pensar “yo puedo con todo” a “todo me puede a mí”.
Tras el diagnóstico, Ramón inicia tratamientos con el fin, entre otros, de ralentizar el proceso degenerativo de la cruel, devastadora y dolorosa enfermedad, y poder prolongar, al máximo en el tiempo, los temidos brotes típicos de la dolencia. Brotes que conllevan a los escleróticos -puesto que ese es el nombre con el que se define a los que han sido diagnosticados de esclerosis múltiple- a sufrir más intensamente una serie de síntomas entre los que se encuentran: adormecimiento y/o sensación de acolchamiento en diversas partes del cuerpo, falta o pérdida de concentración; mareos, vértigo; problemas de coordinación, visuales…
De hecho, el brote, que puede ser motor o sensitivo, pudiera dejar importantes secuelas.
Ramón es padre de familia de dos niños pequeños, y su mujer, Inma (papel interpretado por la actriz Alexandra Jiménez) empatiza al instante con él y con la nueva situación, al punto de hacer suya la enfermedad y manifestar, al referirse a ella, “un nosotros”, “porque no hay un yo sino un nosotros”, “la enfermedad la padecemos los dos”.
La nueva realidad deberá ser aceptada y asimilada por Ramón. Pero ante todo habrá de aprender a convivir con la enfermedad.
El diagnóstico ha supuesto un punto de inflexión; sin embargo, tras verse impedido para caminar como antaño por culpa de las secuelas de un brote y ser, por decirlo de alguna manera, recriminado por su suegro por su actitud desganada y pasiva, decide salir de casa e intenta caminar los 100 metros que separan el portal de su vivienda de la boca de metro más cercana.
Recorrer esos 100 metros suponen el segundo punto de inflexión. Y esto, le llevará a plantearse lo siguiente: rendirse no es una opción. Si he podido recorrer 100 metros ¿Por qué no podría ser capaz de terminar un Ironman?
Ese será el gran reto de Ramón: prepararse a fondo para completar el Ironman, que se compone de tres pruebas: natación (3,86 kilómetros a nado), ciclismo (180 kilómetros en bicicleta), atletismo (42,2 kilómetros de carrera a pie).
Aquí es donde entra de lleno en escena el padre de Inma. Él se encargará de entrenar a su yerno. Aunque para ello va a emplear un método un tanto peculiar.
100 metros es algo más que una dura historia de lucha y superación ante la adversidad, esta vez en forma de enfermedad. 100 metros es la historia de un héroe que ha servido de inestimable ayuda a enfermos y familiares de esclerosis múltiple, que ante las sombras de lo desconocido encontraron un atisbo de luz.
Ramón Arroyo Prieto, primero con su libro, luego en la gran pantalla, ha conseguido que muchos escleróticos no se vieran solos ante la enfermedad; y que los que estaban al borde del abismo no sucumbieran a él porque su historia, transformada en palabras, les ha dado el apoyo que, por más que buscaran, no encontraron.
Quien aprende a bailar con esta enfermedad mitiga el cansado y agotador peso que supone cargar, de por vida, con esa mochila.
En lo personal, aunque ya lo hice en su día y él lo sabe, le agradezco y agradeceré eternamente que escribiera su historia y la hiciera pública. Porque fue gracias a Ramón, que mi marido, enfermo de esclerosis múltiple, no cayera en el pozo donde todo deja de tener sentido.
Cada cual es el héroe de su propia historia, y a su vez, cada cual tiene un héroe favorito. Y por ende, todos tenemos nuestros particulares 100 metros que recorrer.
Y si los caminas junto a las personas que amas, por muy duros que sean los metros, siempre serán mucho más llevaderos.

(Artículo de cine publicado en la revista de cultura en español Entreletras).

http://entreletras.eu/index.php/cine/818-100-metros-de.html

AÑORANDO AL MAR

AÑORANDO AL MAR

Puesta de sol en una de las playas de Quintay. Provincia de Valparaíso. Chile. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Cada día que pasa me siento más atrapada.
La ciudad, y la monotonía que parece imponerse a mi vida, me ahoga.
Para mí las noches son para dormir;
y los días para vivirlos a plenitud, sin cargas ni imposiciones.
Cada mañana despierto junto a la desolación;
y sus rutinas -cualquiera de ellas- hacen que sienta que nada me interesa.
Cada día debería ser distinto.

No quiero sentir que mi vida es una rueda mecánica en la que,
como si de un robot se tratara,
tuviera que realizar las mismas cosas a las mismas horas.
Porque cuando siento que ocurre eso
rompo con todo sin piedad.

Cada día debería ser distinto al anterior.
Y cada mañana y cada nuevo atardecer
añoro más y más el amanecer y la puesta de sol.
Aquí, entre el hacinamiento y la contaminación siento que me falta el aire
pues mi alma se contamina con sentimientos angustiosos.

Sentada frente a la ventana miro tras el sucio cristal.
La escena que me devuelve hace que me arrincone…
…Y mi corazón se llena de soledad.
Y es desde esa soledad
que sueño con otras auroras, otros ocasos;
que sueño con existir en un mundo
que nada tiene que ver con el mío.

CAMPEONES

CAMPEONES

Imagen con los protagonistas de la película Campeones.

Si me decanto a escribir un artículo de cine acerca de esta película titulada Campeones es porque la temática y lo que aborda toca de lleno a mi familia.
También, como no, por la bonita historia que conlleva la trama y el trascendental mensaje que trasmite.
En la película Campeones, la palabra hace referencia a las personas que tienen una discapacidad intelectual (como por ejemplo, la hija mayor de mi marido, quien practica baloncesto).
Azar o casualidad, varios amigos íntimos de ella participan como extras y/o figurantes en esta película española. Amigos a los que tenemos la suerte de conocer en persona.
El cuerpo de la trama de Campeones recae sobre la figura del que parece ser “un héroe caído”.
Un entrenador de baloncesto llamado Marco es condenado por la Justicia española -luego de verse involucrado en un accidente con un coche policial por ir bajo los efectos del alcohol- a realizar durante un periodo de tiempo de tres meses trabajos para la Comunidad (asimismo conocidos como trabajos sociales). El lugar elegido por la jueza que ha llevado su caso es un equipo de baloncesto “especial” ya que está formado íntegramente por personas discapacitadas intelectualmente. Marco, como entrenador de dicho deporte, deberá entrenar a los chicos ciertas horas y días a la semana.
Para ello habrá de poner todo su empeño y esfuerzo. Solo así, sacará de los chicos, toda la fuerza y vitalidad que todos ellos llevan dentro de sí… Desde siempre.
Y también, con esfuerzo y tesón, constancia y trabajo, todos -jugadores y entrenador- conseguirán juntos alzarse con la victoria y recibir merecidos premios y triunfos.
La película, clasificada como drama/comedia (como no podría ser de otro modo) hará que tus sentimientos viajen por una disparatada y vertiginosa montaña rusa emocional. Las risas y los llantos se entremezclarán en perfecta armonía de continuo. De una parte, las inocencias y ocurrencias de los jóvenes no darán tregua a tu mandíbula que reirá a carcajadas. De la otra, te indignarás ante determinados comportamientos, y comentarios, venidos de algunas bocas que integran nuestra sociedad actual.
Interesante película. Es más, incluso me atrevería a ponerle el calificativo de imprescindible. Sin ningún género de duda Campeones da una de las mejores lecciones que un ser humano ha de aprender sobre la vida.
Datos a destacar: el papel de Marco es impecablemente interpretado por el actor español Javier Gutiérrez.
Javier, bien pudo empatizar con sus “especiales compañeros de reparto” puesto que tiene un hijo discapacitado.
Dirigida por Javier Fesser, el film se estrenó en las carteleras españolas el pasado 6 de abril.
Concluyendo el artículo dedicaré unas palabras sobre su final.
Tranquilos, no haré spoiler, no voy a desvelar cómo culmina. Eso, obviamente, queda reservado a los espectadores.
En cambio considero vital destacar la siguiente idea: cualquier equipo se compone de personas que trabajan juntas por un ideal o fin y su objetivo común es llegar a la meta. Tú, no has de competir contra los demás. Tú, solamente has de competir contra ti mismo. Porque como bien dice el dicho: “lo importante no es ganar, es participar”.

(Artículo de cine publicado en la revista cultural en español Entreletras).

http://entreletras.eu/index.php/cine/796-campeones-de-javier-fesser.html

POINT BREAK – LE LLAMAN BODHI

POINT BREAK – LE LLAMAN BODHI

Cartel de la película Point Break – Le llaman Bodhi.

Si hay algo que encuentro fascinante en una persona es que tenga la innata capacidad de poder llevar al límite a otra. Y eso es exactamente lo que me cautivaría de la película estadounidense titulada Point Break (traducida al castellano para el público español como Le llaman Bodhi).
Película de culto, y mítica donde las haya, se estrenó en el año 1991. Y veinticuatro años más tarde (2015) una nueva versión -en forma de remake- regresaba a la gran pantalla para, supuestamente, volver a deleitar a los amantes del film.
Aunque a mí, particularmente, la segunda versión no me desagrada, sin lugar a dudas me quedo con la primera.
Y es de ella de la que hablaré en este artículo.

Cartel de la película Point Break (2015) – Le llaman Bodhi.

La trama de la película -de género policíaco y/o suspense- aúne dos mundos que, aun siendo bastante dispares entre sí, no por ello son incompatibles. Los mundos referidos son: el policial y el surfista.
De hecho, el título original da una importante pista acerca de su recreación. Porque “point break” significa literalmente “punto roto” y hace alusión a uno de los cuatro nombres con los que los surfistas designan a diversos tipos de olas.

Y pistas serán lo que habrán de buscar los agentes de policía destinados en la ciudad de Los Ángeles, a objeto de desmantelar a una violenta banda delictiva que -integrada, al parecer, por cuatro hombres que ocultan sus verdaderos rostros bajo máscaras de quienes fueran presidentes norteamericanos- tras sucesivos atracos a grandes entidades bancarias, no dejan ni un solo rastro o vestigio que permita a la Policía llevar a cabo una fructífera investigación.
A su vez, la propuesta cinematográfica propone un mundo donde los dos personajes protagonistas,  Johnny Utah y Bodhi -magistralmente interpretados por los atractivos actores Keanu Reeves y el desaparecido Patrick Swayze– irán descubriendo, para su sorpresa, que tienen en común mucho más de lo que ni siquiera ellos mismos pudieran imaginar.
El joven agente del F.B.I. (Keanu Reeves), antiguo deportista -luego de haberse podido localizar una pista en el laboratorio científico policial que sitúa, con alta probabilidad, a los asaltantes en el mundo del suf- se infiltrará entre los surfistas por recomendación de su compañero, el veterano Angelo Pappas (interpretado por el actor Gary Busey).
Tras camuflarse y adoptar “un rol surfero” pronto conocerá a un moderno y salvaje surfista (Patrick Swayze) quien ejercerá sobre Johnny, por decirlo de un modo concreto, una mística, poderosa y profunda influencia.
Entre Bodhi y Johnny se gestará una relación que irá más allá de una amistad. El surfista llevará al límite a Johnny; y lo más curioso es que el agente de policía tampoco pondrá límites de ninguna clase y se dejará llevar en todo momento por él.
Mientras que Johnny intenta averiguar quien de todos los surfistas con los que se rodea componen la banda criminal (pero sobre todo, quien de todos ellos lidera a los “ex presidentes”) se enamorará perdidamente de la hermosa Tyler Endicott (papel interpretado por la actriz Lori Petty) quien fuera en el pasado pareja de Bodhi y que asimismo vive para y por el suf.
La acción queda asegurada en esta película.
En lo personal, opino que los protagonistas son almas gemelas, condenados a encontrarse en todas y cada una de sus vidas.

Keanu Reeves y Patrick Swayze. Fotograma de la película Point Break – Le llaman Bodhi.

Sería imperdonable, por mi parte, poner el punto y final a este artículo sin destacar su acertada B.S.O. Aunque veo la necesidad de matizar que, por desgracia, el C.D. no incluye la maravillosa composición que hizo Mark Isham titulada Love on the beach (Amor en la playa), la cual se escucha de fondo en la que es la escena más romántica y sensual de Le llaman Bodhi: la que inicia y concluye en una playa californiana.

Carátura de la B.S.O. de Point Break – Le llaman Bodhi. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

(Artículo de cine publicado en la revista cultural en español Entreletras).

http://entreletras.eu/index.php/cine/771-point-break-de-ericson-core.html