Ahora, la ausencia,
hace acto de presencia:
hoy, curiosamente hoy, te siento.
Que caprichoso es mi sentimiento…
… Hace largo tiempo que partiste
al lugar designado -por los que soñamos con otros mundos de fantasía- como “nunca jamás”.
Todos los recuerdos que conservo de ti
están aglutinados en uno solo.
Forma una acuarela donde predominan el verde y los tonos carmesí.
Lo llamé: las flores de mi jardín doloroso.
Todas las flores que pinté para ti
me las tatué hace largo tiempo en el alma.
Sus gamas y su cromatismo infantil
simbolizan a la esperanza y al rey de las Hadas.
Ayer, en ese intervalo que separa la vida de la muerte,
tuve que vivir en una vida que estuvo matándome.
Mañana, cuando haya soprepasado “la antesala” y me libere
Despertaré al sueño eterno solo para poder volver a vivir sabiendo que tú, eternamente estarás abrazándome.