No puedo verla pero su voz me acompaña en todo momento.

Cualquier cosa me recuerda a ella, y todo me la devuelve: la brisa del mar, el ruido de la lluvia golpeando los cristales de la ventana de su habitación; incluso el aroma de la Naturaleza me trae su propio olor.

Todo lo que siento, lo siento por ella; y nunca, mientras continúe aquí, podré olvidar lo que me dio.

¿Qué puedo responder al resto de la humanidad ante el hecho de intuir que siempre estará contigo aun cuando me dicen que se fue?

¿Dónde se fue? A ninguna parte. Yo sé que está junto a mí.

Su alma cantarina me habla en susurros. Y mi corazón vibra como cuando le escuchaba cantar en directo.

Solo dejarás de ser cuando yo deje de recordarte, y eso, mi pequeña princesa, no ocurrirá jamás.