Carlos y Carolina en parasailing. Playa Cabeza de Toro. Punta Cana. República Dominicana.

Cagar, comer y follar. Así, tal cual. O eso es lo que nos acaba de decir un dominicano que lleva el negocio del parasailing (que es donde vamos a subir Carlos y yo en un rato, cuando se vaya el viento).

Este hombre nos ha puesto al día, hablándonos de los problemas del mundo y de cómo él ve las cosas. Y nos ha contado su vida en menos de diez minutos.
Esto es todo lo que nos ha dicho: que tiene 56 años y 11 hijos de once mujeres distintas, y que están repartidos por el mundo porque hay que poblar la Tierra; que en la República Dominicana hace mucho calor y están muy calientes; que lo mejor de la vida no son las cosas materiales, como por ejemplo tener un buen coche; que lo mejor es cubrir las necesidades fisiológicas: el comer, el cagar por ahí -por donde uno encuentre- y el joder; que la vida es un gran mentira y la muerte la única verdad de la vida; que en su país hay mujeres calientes que tienen que joder con diez hombres al día, y que uno tuvo cinco hijos en un mes; que ahora él está soltero y que tiene dos o tres apaños por ahí pues estuvo casado pero que quiere ser libre; que es infiel y promiscuo:
-Y lo reconozco y lo digo abiertamente y sin tapujos.
Que si tiene que hacer tríos, los hace; que ha estado con alemanas, rusas… Menos con chinas:
-Es que las chinas tienen la vagina diferente, ja ja ja.
Que “paqué” va a aguantar a una mujer tripuda (dice que así es como se quedan las mujeres después de parir) pudiendo echar un polvo y hacerle un hijo a una y luego ya que se vaya por ahí. Y nos ha explicado lo siguiente:
-Si tú quieres comer dos libras de carne ¿Para qué vas a cargar con la vaca entera?
Que dependiendo de la condición y educación, los dominicanos (y dominicanas) así hacen, acostarse o no con turistas; que los hombres pueden estar con todas las mujeres que quieran mientras la mujer se queda en la casa. Y que si se enteran que sus mujeres les son infieles las botan. Pero luego nos ha dicho:
-Cuando uno está por ahí no sabe lo que anda haciendo la mujer en la casa y tampoco hay que pensarlo mucho, ja ja ja.
Que a él le gustan mucho las mujeres, que le gustan todas; que mientras tengan dos tetas y una vagina bien calentita…
-Estaría las 24 horas del día con el falo dentro de la vagina. Y si me tengo que follar a una mona le pongo una almohada en la cabeza, ja ja ja. Y si estoy al negocio y tengo que dejar la venta por echar un polvo, dejo el negocio y me voy por ahí a joder con esa mujer.
Nos ha dicho también que había un grupo de españoles andaluces y de Vitoria y que ellos andaban haciendo pendejadas porque en vez de estar junto a ellas -con lo lindas que son- las dejan solas.
Esto es lo último que nos ha dicho:
-Yo odio a los maricones porque se alían contra uno. Porque si les gusta el esposo de una mujer se hacen amiga de esta mujer y le buscan un hombre para ella y se van con el esposo.
Después de escucharle, dije:
-Oye, si alguno de los que andan por aquí con negocios, vendiendo botellitas para meter arena de la playa, cocos, gafas de sol, magnetos, muñequitos de flamencos, pulseras… Les sale ocasión de estar con una mujer ¿Cómo hacen?
-Pues se van con la mujer y que le den “pol” culo a la venta que la jodienda no tiene enmienda.
-Vaya, que dejan el negocio sin pensárselo dos veces-. Le dije a mi marido (la mayoría es una venta ambulante y la llevan puesta entre dos palos a los hombros, o van con un par de aves exóticas o un mono) .-¿Y cómo harán? Porque si tienen que dejar el negocio por atender este otro negocio tendrán que atar a los animales para que no vuelen o salgan corriendo. Y les atarán de una pata al palo que llevan a cuestas…

Y bueno, nosotros también hicimos negocio porque ya subimos en parasailing.
Por cierto, si venís a Punta Cana, dice este hombre que contratéis las excursiones con la gente de fuera del complejo hotelero:
-Que también tenemos que comer. Porque dentro andan con mentiras cuando les preguntan si el parasailing tiene seguro.
(Playa Cabeza de Toro – Punta Cana – República Dominicana).

Por Carolina Olivares Rodríguez.

Playa Cabeza de Toro. Punta Cana. República Dominicana. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.