Letrero, Tavernes de la Valldigna (playa). Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

OTRA DE ESAS Y TE QUEDAS COJO DE POR VIDA

Paseando por la tarde por nuestro pueblo Carlitines y yo nos hemos encontrado con uno… Luego dicen que el mundo es grande, y no, el mundo es un pañuelo.
Porque este hombre es un conocido de Madrid, de Moratalaz; del gimnasio. Casualidades de la vida está alojado en un apartamento de aquí, en Tavernes de la Valldigna playa, en Valencia, ché.
El hombre iba con la mujer y como cojeaba un poco le he preguntado: ¿qué te ha “pasao” que vas cojo? Y como es muy indiscreto ha dicho así:
-“Na”, esta tarde, a la hora de la siesta, echando un polvo con esta…-. Mira, la mujer se ha quedado… Ha abierto los ojos como platos, no sabía dónde meterse .-“Na”, que la he puesto a cuatro patas sobre el camastro y cuando me estaba yendo por cantares se me ha subido, ¿Cómo se llama? La bola de la pierna ¡He visto las estrellas! Y me ha dicho ella: tendrás que preguntarle a la médica a ver por qué… Porque ya me ha pasado varias veces.

Parc del Llac. Tavernes de la Valldigna (playa). Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Total, que nos hemos despedido de ellos y le he dicho a Carlitos:
-Tú fíjate este hombre, cuando vaya a la médica, al parecer tiene 60 años la señora, “pa” preguntar por esto que le pasa. Cuando llame por teléfono para pedir cita le va a decir a la secretaria: muchacha, si llama este hombre dile que la consulta está llena o que me he ido de viaje. Y que llame a otra médica y le atienda Rita.

Yo ya le he dicho antes de despedirnos: mira bien a ver esto porque como te dé otra de esas te quedas cojo de por vida, ¿A que sí, Carlitines?
-Sí, sí, Carola. Porque algunos, después de echar un polvo, se quedan hechos polvo.

AQUÍ HAY TRES QUE ESTÁN PONIENDO A UN TAL ANDRÉS…

Estando tumbados a la solanera en la playa de La Goleta en Tavernes de la Valldigna, Carletes y yo tenemos aquí a tres que están en unas conversaciones que vamos, están arreglando el mundo. Y ya de paso están poniendo a un tal Andrés…
Llevan un rato… ¡No callan!
Y han puesto a Andrés a bajar de un burro.
Al hombre le tienen que estar pitando los oídos… Y a la otra… Uf, otro tanto.

Playa de La Goleta. Tavernes de la Valldigna (playa). Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Están aquí las tres hablando: que si Andrés, porque tal; porque esto, porque lo otro; porque claro, que si se ha ido con la otra… (La otra se llama Amparo); que si se ha ido con Amparo; porque claro, porque tal. Pues que le aproveche…
Entonces le he dicho yo a Carletes:
-Vamos a ver que me entere yo, ¿Estas qué querían con Andrés, jugar al Parchís o a la Oca? No. Lo que querían era, pues lo que querían, mambo. Y como no han conseguido lo que ha conseguido Amparo, que sería amiga también, le están poniendo a caldo.
Y claro, como la tal Amparo se ha llevado a la cama a Andrés… O al huerto. Aquí en Valencia es al huerto porque por algo está la huerta valenciana… La están poniendo, fina filipina.
Y yo me pregunto: ¿qué habría “pasao”, si en vez de Amparo, una de ellas se hubiera “llevao” a Andrés? Pues que Amparo y dos de estas estarían poniendo fina a la otra amiga.
Así es como funcionamos las mujeres. Nos despellejamos. Y eso que tenemos el mismo objetivo. Y no es jugar al Parchís, sino al Teto, con Andrés, con Juanito, con Pepito o con quien sea.
Aunque a ciertas edades ya no se tiene ganas de jugar al Teto. Pero bueno, se puede echar una partiduca de vez en cuando. Como decía uno de mi pueblo, un polvo se le echa a un pobre.

Bueno, pues esto es lo que pasa entre mujeres. Pero si esto mismo que está pasando hubiera sido entre hombres… Naaada, no hubiera pasado nada
Hubieran dicho: oye, Manolo, que no nos hemos “llevao” a Pancracia. Y los otros hubieran dicho: no pasa rex. No pasa rex.
Y todos tan amigos como antes. Porque hay más mujeres caminando por ahí que peces en el río. Así que naaada, ya caerá otra.
Y encima, al que se ha ido con la tal Pancracia, le aplauden. En cambio estas están despotricando de la amiga y de Andrés.
Anda que… Como se entere Andrés de todo esto, verás tú.

EL SALVAMENTO DEL UNICORNIO

Jolín lo que me ha pasado, ¡Casi me ahogo por ir a salvar a un unicornio!
Estábamos en una de las playas de nuestro pueblo (Tavernes de la Valldigna en Valencia) y allá, dentro del mar, donde está una boya en el quinto coño -Carlitines dice que a unos cien metros de distancia- vimos que se estaba ahogando un unicornio. Era un flotador con las crines y la cola, así, de siete colores como los arco iris. Y a mí me parecía ver dos cabezas: la de un señor y la de un niño.
Y de repente el unicornio se dio la vuelta. Y allí todo el mundo mirando, expectante, con los brazos en jarra en la orilla. Y le dije a Carletes:
-Carletes, que el unicornio, ese hombre y el niño se ahogan. Se ahogan, se ahogan, se ahogan-. Y levantándome añadí .-Hay que hacer algo. Ese hombre se ahoga y el socorrista no está. Y de la que vas a buscar al socorrista ese hombre y el unicornio se mueren.
-No irás “pallá”-. Dijo mi marido.
-Hombre, algo hay que hacer, que ese hombre se muere.

Total, me metí en el agua, y a pocos metros, a mi derecha, iban una mujer y una niña. E íbamos la tres en escuadrón. Y ahora hay muchas medusas, y algunas se desmenuzan y está el veneno en el agua y pica todo el cuerpo.
Y cuando llevábamos un rato nadando escuché decir a la niña:
-Mamá, aquí hay medusas. Me ha pasado una por debajo del cuerpo.
Y para que la niña no se asustara, dije:

Flotador de unicornio.

-No te preocupes, no pasa nada. Tú sigue para adelante a buscar a tu padre. Y no te pongas nerviosa ni te preocupes que yo soy policía, ¿Vale? Y estoy aquí con vosotras.
-Vale, vale-. Contestó.
-Tú tranquila. Porque si tu padre te ve nerviosa se va a preocupar, ¿Vale?
-Vale.
Seguimos nadando.
-¡Papá, papá!, ¿Estás bien?-. Preguntaba la niña gritando.
-¡Antonio! ¡Ay, Antonio!- Llamaba la mujer a gritos.
Y como yo llegué antes que ellas, apartando al unicornio, pregunté: Antonio, ¿Estás bien? ¿Y el niño?
-Qué niño, solo estoy yo-. Contestó sorprendido.
-Ah, ¿Y estás bien?
-Sí. Estaba jugando, haciendo la vela con el unicornio.
Y más mosqueada que un gato en una fábrica de sifones dije:
-Antonio, haz el favor y regresa a la orilla que están todos “asustaos” en la playa.
– ¿Ah, sí? Pero si no me he salido de la boya…
-Sí. Ya, vale; pero haz el favor de regresar a la playa, que tienes aquí a la niña y todo…
-Muchas gracias, muchas gracias-. Me dijo ella.
-De nada-. Le dije yo.

Y fue llegar a la orilla, medio muerta, porque casi me ahogo yo por ir a salvar a Antonio y al unicornio, y ver pasar al socorrista.
-¡A buenas horas mangas verdes!-. Exclamó Carlitines .-Porque ya me veía yo al rescate tuyo por ir tú a salvar al unicornio.
-La madre qué me parió-. Mascullé .-Jugando con el unicornio para hacer la vela dice el tío. Mira, “pa” darle así, con la mano abierta… Casi ahoga al unicornio, que no tiene la culpa de nada. Peor que un niño chico ¿Y para eso me he jugado yo la vida?
Estos valencianos… ¡Anda y que le zurzan!

LA VENTAJA DE LLEVAR MASCARILLA

Dice la Carola así:
-Llevar la mascareta puesta tiene su ventaja, no tengo que depilarme el bigote.
Claro, así pasa, que tiene un mostacho que ni un bandolero. Que no sé si estoy casado con una Carolineta o con uno de la cuadrilla de Curro Jiménez ¡Solo le falta el trabuco!
-“Pos” me voy a comprar una bandurria para parecer un mariachi-. Me ha dicho ella. Y luego ha añadido en tono amenazante .-Ah, y te recuerdo: esta tarde toca pasear por L’ Estany de Cullera y por la senda que rodea la laguna. Lo mismo nos encontramos por allí al Algarrobo.
-Ya. O damos con la barca de Chanquete.
-Nunca se sabe, Carlitines. Nunca se sabe.

Playa en Cullera. Valencia. Comunidad valenciana. España, Foto tomada por Carlos Llorente Peláez.

UNA “COSE” TÍPICA DE VALENCIA

Carlitines, que no se le escapa ni una, se ha dado cuenta de un detalle:
-Carola, ¿Te acuerdas que te dije que el otro día pasó un coche informando a los vecinos de Tavernes con un altavoz que había fallecido un hombre?
-Sí.
-Pues escucha-. Y me puse a escuchar. Y escuchando oí lo siguiente:
-“Vecins”, informem de la necrológica de… -. Y dijo el nombre y los apellidos del señor. Y luego dio datos de su estado civil, familia…
-¿Oyes? Parece ser que cuando se muere alguien lo anuncian por megafonía por las calles del pueblo.
-Será una “cose” típica de los “valencias”.
-Pues ya que anuncian los decesos podrían anunciar también los nacimientos, por ejemplo: se hace saber que ha nacido un niño llamado Jesús, hijo de María y José, en un pesebre, acompañado de una vaca y un buey…

AY, QUÉ COSAS TIENEN ALGUNOS EN ESTE PUEBLO

“Ja me muera”, lo que nos pasó anoche a Carlitines y a mí… Ja, ja, ja, que me da la risa y todo, “chacho”. Ja, ja, ja.
Estábamos cenando en la terraza con las luces encendidas -que las habíamos puesto nuevas con toda nuestra ilusión- y los vecinos de “alao” sin luz, cenando a oscuras, o eso creíamos “nusotros”. Y hemos terminado de cenar y nada más recoger las cosas Carlitines le ha dado al interruptor, porque algo barruntaba. Y como yo estaba en la cocina ha venido corriendo a decirme:
-Carolineta, cuando he apagado la luz, la vecina le ha dicho al marido: ya no se ve. Y ha encendido la luz de la terraza.
-Ay, “ja me muera”, Carlitines, qué vecinos tenemos, que parecen mosquitas muertas que no han roto un plato en la vida y rompen vajillas enteras. Son unos ginatacos, que se estaban aprovechando de la luz nuestra “pa” cenar. ¡Pues mañana vamos a cenar nosotros con la luz de ellos!

Y hablando de estos vecinos, ya aventuró Carlos:
-Son raros.
-Raros somos todos-. Maticé yo.
-Lo que tú digas. Pero estos son raros de cojones. Yo creo que son de una secta porque bajan los toldos de la terraza y están con la luz de una velita.
-Sí. Son de la secta del carajillo.
-¿Del carajillo?
-Sí. Porque beben agua del grifo removida con un palillo a la luz de un farolillo. Así no gastan, porque deben de ser más “agarraos”… Y mira que yo soy “agarra” pero estos dos me ganan a mí. También es mala suerte, con lo competitiva que soy yo…

Y ya le “diu” al conserje:
-”Visen”, “andeve” y mira lo que nos pasó con los vecinos-. Y le conté el caso.
-Tener cuidado, ché, no sea que os hurguen en el suministro de la luz y hagan un empalme y…
-¡Ay, calla, calla, y no me asustes!
¿Y ahora qué hacemos, Carlitines? Habrá que llamar al servicio de atención al cliente de la compañía eléctrica pertinente. Ay, Carlitines, ¿Cómo es esto? Huyendo de los problemas madrileños me encuentro con estos disgustos ¡Si yo solo quiero vivir tranquila!
Como será la cosa que no he pegado ojo en toda la noche, dándole vueltas. Tengo la cabeza como un bombo.
No me dijo la mujer al poco de venir: nos tenemos que ayudar entre vecinos. Claro, vecina, nos tenemos que ayudar, sí; pero hombre, si no tienes luz, pídeme una bombilla, que yo te la doy de buen grado. Pero no me hagas esta gitanada.
-Anda y bebe una horchata, Carolineta. Verás que dejas de pensar y se te quitan las penas.
-Carlos, ¿En serio piensas que las penas se quitan bebiendo horchata?
-Digo yo.
-“Paque” se quiten las penas hay que beber una copa de orujo, o dos o tres…
-O echar un polvete, con eso también se quitan las penas. Y es más sano y más económico.

DE TOT UN POC Y UN POC DE TOT

Esa gente que compra un par de locales (separados por un portal) en la playa de un pueblo valenciano. Y al momento de ir a poner el nombre al primero -una tienda de ultramarinos, en la que hay un poc de toc- se encuentran con un dilema:
-“Visenta”, ¿Y ahora qué nombre le ponemos al colmado?
-No sabría decirte, Chimo.

De Tot un Poc. Tavernes de la Valldigna (playa). Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Y Chimo, que era más simple que el asa de un cubo y de pensar no le salía humo de la cabeza, preguntó:
-¿Qué te parece si le llamamos De Tot un Poc?
-Bien.
-Pero “Visenta”, tenemos otro problema…
(Y es que el otro negocio -un quiosco donde se vendería de toc un poc- también necesitaba tener un nombre).

Un Poc de Tot. Tavernes de la Valldigna (playa). Valencia. Comunidad valenciana. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

Pero el dilema lo solventaron rápidamente poniéndole Un Poc de Tot.
Solo que el segundo no fue fructífero y al poco de abrirse quebró. Porque en el siglo XXI nadie compra periódicos ni revistas en papel.

Y ahí siguen los dueños de De Tot un Poc, vendiendo sus productos, pues con tots los avances que hay, al final solo se ha avanzado un poc.
Porque en los tiempos en los que el hombre pisó la luna; en los que se investigará si hay o no vida en Marte… Mucho investigar, sí. Pero aun no se ha inventado la fórmula para alimentarnos (o limpiarnos el culo) virtualmente.
Porque donde hay un poc, también hay de tot.
Porque de un poc de lo que pasó, he escrito un tot.
Y si haces pop, ya no hay stop.
Y eso es “toc”… Y eso es “toc”… Y eso es tot, amigos.

HAY QUE PENSARLO TODO

Estamos en la playa nudista de Cullera… Que hay que joderse lo grande que es Cullera… Y nos metemos al aguita (que está calentita y es súper cristalina), y dice Carles:
-Te imaginas que viene una medusa y se te pega en el cipote.
-Ja, ja, ja. Qué cosas piensas. A mí no se me hubiera ocurrido. Claro, tampoco tengo cipote-.Y saliendo del mar, con el culete blanco y como le parió su madre, dice muy serio:
-Carolineta, hay que pensarlo todo.

Pues eso, que muy bonitas las “miedusas”, dic, les meduses. Y muy bonito el Parque Natural de la Albufera, ché.

UN OBJETO VOLANTE NO IDENTIFICADO

La tercera semana de septiembre de 2020, cuando el verano estaba dando los últimos coletazos, vi un ovni. Sé que era un ovni porque era un objeto que volaba que yo no podía identificar.
Y súper emocionada por el descubrimiento, llamé a Carletes (que estaba conversando con uno de los conserjes de nuestra finca):
-Mira, ahí va un ovni.
-¿Qué has “fumao”?-. Me preguntó.
-¿Yo? Nada.
-Eso es un avión que va lleno de alemanes a Mallorca.
-Ya ¿Y tú qué sabrás? ¿No ves que no parpadea? Es una luz blanca fija. Además, que Alemania no está por donde viene esa cosa y a mí no me cuadra porque viene como de Portugal y Alemania queda más arriba.
Hazme caso, eso es un marciano que viene de Venus, que han dicho que en Venus hay vida.
-Claro, claro. Y vienen marcianos de Venus.
-Pues sí. Porque los marcianos salieron de Marte y después fueron de viaje a Venus.
-Es verdad, Carola. Eso no es un avión con alemanes que van de vacaciones a Mallorca: son marcianos que van de vacaciones…
-A donde les apetezca, Carlitines. Porque igual vienen en grupo para hacer un viaje con el IMSERSO y punto, que no veas cómo te gusta contradecirme.
-Bueno, pues lo que tú digas, ¿Verdad, Arnaldo?
-Claro-. Contestó el conserje.
-Las mujeres están todas medio locas. Por eso lo mejor es darles la razón, así se evitan líos, ¿Verdad, Arnaldo?
-“Asomateis”.