Carátula de la serie de Netflix: Pablo Escobar, el patrón del mal (protagonizada por el actor colombiano Andrés Parra).

Por culpa de Carlitines me he enganchado a la serie de Netflix: Pablo Escobar, el patrón del mal. Y ahora me paso el día diciendo: hágale. Eres un berraco. No seas huevón. No hagas pendejadas. A ese sapo hay que hacerle la vuelta. Esa vueltica ya está lista. Ay no, no me “jodás”. No vengas con vainas ¿Oyó las leguleyadas? Yo sé, yo sé. Vaya a buscar a las muchachas. La Virgen me lo cubra con su manto. El niño de Atocha me lo cuide y me lo proteja “mija”. Mi Dios me lo bendiga. “Bendisiones”. Dele contentillo. ¿Y entonces? Cierto. Qué pena.”Xastamente”. Que o qué. Qué pues. Cómo así.
Entre los malotes se dicen papitos y expresiones como ay papá. A la mujer le llaman mamita y al padre “apá”. Al cura en vez de decirle sacerdote le dicen “padresito”. Los sapos son chivatos (qué tendrán que ver los sapos, angelitos míos, en estos asuntos tan turbios).
No lo creeréis pero tengo un lío en la cabeza… ¡Esta gente ha cambiado el significado de las palabras! Y yo ya no sé quién es el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo.
Vaya, que a Carlos le digo papito y ay mi amor, y él me dice a mí que por la noche tenemos que hacer una buena berraquera.

Pero lo mejor está por llegar porque el otro día me di cuenta que el actor que interpreta al narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria se llama Andrés Parra. Y resulta que un compañero de trabajo -oficial de policía como yo- se llama así, Andrés Parra (aunque todos le dicen “parra” a secas). Lo curioso es que estaba destinado en el grupo de “estupas”. Y el hombre andaba siempre buscando la cocaína que se perdía por ahí.
Qué cosas, ¿No?

Imagen del Santo Niño de Atocha. Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha. Madrid. España.

En cuanto a la forma de hablar de estos malotes. Así, con ese lenguaje, no se puede ir a ningún “lao”; y menos a matar a nadie. Cómo vas a matar a alguien diciendo:
-No se preocupe “mijo” que le voy a dar yo con un cariño especial…
Que no que no, que no pega ni con cola. Y esa es otra, llamar patrón al jefe ¿Patrón? ¡Si eso suena a paletada total coño! Que solo les falta ponerse una boina en la cabeza y dar garrotazos a diestro y siniestro.
Esto me recuerda un poco a las películas del actor aragonés Paco Martínez Soria…
Pero seamos francos, los colombianos no tienen la culpa de hablar así pues heredaron el castellano que se hablaba aquí, en España, qué se yo, “paí” en tiempos de los Carolingios.
Y hay que tener en cuenta la propia evolución de su español latino. Fijo se mezclaría con el idioma que ellos tendrían allí; más la influencia anglosajona…

Y lo último. Lo del niño de Atocha se las trae.
Por fuerza ha de ser que estoy algo atrasada con las cosas de la vida porque ahora me entero yo que Atocha -que es la Estación Central de Trenes de Madrid- tiene un niño. Pues la próxima vez que vaya por allí a ver si le veo, y así aprovecho y que me dé la bendición a mí también.
Conociéndome como me conozco, de ir a buscarle y no dar con él, veo que caigo en desesperación. Sino, al tiempo.