Panorámica de la ciudad uruguaya de Punta del Este (desde el mar). Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez.

A veces es más fácil abrirse a un desconocido.
Los conocidos de años… Caducan. Porque a veces, siempre estuvieron caducos y no les interesamos realmente.
Y es doloroso darse cuenta de ello.
Pero necesario para liberarse (de ellos).

Aquel que se pone en tu camino tiene algo que mostrar; tienes algo que aprender de él, y él de ti.

Es difícil, a día de hoy, encontrar personas, personas de calidad.
Todos somos personas; pero no todos se implican afectiva y/o espiritualmente.

La vida suele poner trampas mortales.
Y te pone frenos para ser feliz.

No hay que juzgar a nadie. ¿Existen algún ser humano que no haya cometidos errores en el pasado?

La vida es como un libro. Es un tópico, lo sé; pero es verdad.
Las etapas de la vida son como los capítulos. Y cada capítulo te aporta algo.
A veces esos capítulos cuentan historias desgarradoras o trágicas, otras alegres y divertidas.
Todas forman parte de ti. No hay que olvidarlo.

La vida tiene un camino reservado para ti. Y tiene muchas bifurcaciones.
La vida te pone en el camino a la persona que te enseñará una lección primordial.
Pero a veces, estoy tan perdida…
Entonces pienso… Si yo fuera un libro… Ahora… ¿Qué pasaría?

A veces es más fácil abrirse a un desconocido que a quién estuvo desde el principio de los tiempos.
Porque en verdad, jamás estuvo.
Y es doloroso darse cuenta de ello.

Espero que te enganches a mí…
Pues, existir sin pena ni gloria
es equivalente a estar muerto en vida.
Y nadie espera ser una sombra en el mundo de las luces,
incluso cuando estas… Son efímeras.

El día durará tanto tiempo como quieras, amiga mía.
Tal vez.
Pero recuerda que la vida… No durará.
Y mientras, el tic tac te recordará que tu tiempo… Se agota.

(Dedicado e inspirado en Marina).