Emoji sonriendo sin dientes.

O al menos ese es mi deseo, porque no hay peor cosa que ir con prisas por la vida.

Precisamente por las prisas y el estrés del 11 de diciembre de 2021, día que nos fuimos a México… Ay, si es que… No os he contado lo que pasó.
Resulta que pasado el control fronterizo del Satélite de la Terminal T4 del aeropuerto madrileño, giramos a la derecha y luego a la izquierda para subir por las escaleras mecánicas. Y al ir a girar, otra vez a la izquierda, “pa” subir por la otra escalera, en el suelo, y tiradas de cualquier modo, había dos prótesis dentales (muy majas ellas), y su correspondiente cajita para guardarlas.
-Madre mía lo que hacen las prisas y el estrés-. Dijo una mujer (por el acento que tenía era de origen sudamericano).
-Y tanto-. Dije yo.
-Con lo caros que están los protésicos dentales y la plata que habrán costado.
-Diga que sí, señora-. Dijo Carlos. (Él sabe de estas cosas, recientemente ha tenido que ir a la consulta del dentista varias veces).- Y dirigiéndome a mi marido dije así:
-Y si el que ha perdido los dientes no come, que le jodan. Porque lo importante no es la función vital que tienen los dientes, sino el dinero que han costado.

Lo dicho. Cuidado con las prisas y el estrés, ché.