Bueno, a ver. Digo yo que cuando uno se levanta de la cama, por la mañana, después de haber estado toda la noche durmiendo y sudando, luego toda la habitación tiene así, como un olorcillo raro.
A ver, si estás allí, con la ventana cerrada y, después de unas cuantas horas nocturnas… ¿A qué puede oler? Pues a choto.
Huele a choto.
Pues el otro día le digo a mi amor, a mi marido Carlos:
-Oye, aquí huele a choto.- Pues no va y me dice todo convencido:
-A choto hueles tú-. Mira… Le salió del alma. Y a mí me dio un ataque de risa que aun me dura. Y eso que de esto que os estoy contando hace ya más de una semana. Pero me dura, me dura. La risa digo. Vaya que si me dura… Pues no venía en el vagón de tren riéndome yo sola solo por recordarlo…
Pues nada, no sé cómo oleréis vosotros. Pero yo ya sí lo sé. Yo huelo a choto.
Además me pega el nombre… Como estoy como una chota…